• Caracas (Venezuela)

Andrés Cañizález

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Andrés Cañizález

El gobierno del vamos a hacer

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El presidente Nicolás Maduro habla, habla y habla. La lógica mediática de su presidencia no solo es herencia que le dejó el fallecido Hugo Chávez, sino que pasó rápidamente a ser parte central de su día a día al frente del gobierno en Venezuela. En el inicio de su gestión la lógica televisiva tenía sentido, Maduro no era muy conocido y la pantalla de televisión le sirvió de conector emocional con el chavismo: decir que era el hijo de Chávez fue sin duda su más genuina y provechosa (políticamente) carta de presentación.

En medio de la peor crisis económica del país en décadas, Maduro enfatiza la lógica comunicacional. Pasa a ser un contenido televisivo que prioriza el mensaje del “vamos a hacer”. Ya hemos dicho que si bien la política oficial apunta al control total de las comunicaciones, sin duda la televisión es el campo comunicacional predilecto del gobierno para transmitir sus mensajes. Lo era con Chávez, lo es ahora con Maduro, y lo será aunque, como ha sido evidente –ahora–, el Estado también se apunte en la creación de medios impresos.

Una rápida revisión de lo que dice Maduro en sus cadenas nacionales de radio y televisión, así como en las alocuciones que transmite Venezolana de Televisión, arroja que este tipo de transmisión se usa de forma recurrente para atacar a los adversarios políticos pero en mayor medida el mensaje predominante es el “vamos a hacer”.

En medio de un habitual apagón en Barquisimeto, por ejemplo, nos tocó oír en la radio del carro a Maduro ofrecer que Venezuela será una potencia tecnológica. Ofrecía la revolución de la nanotecnología para el país y ni siquiera el Estado garantiza un servicio elemental como la electricidad. Así se van desgranando los mensajes presidenciales: en tantos años Venezuela será una potencia en esto o aquello. La terca realidad, en cambio, hace que mientras se reciban dichos mensajes el pueblo esté en medio de penurias que se han hecho cotidianas en asuntos tan básicos como alimentación, medicinas o servicios.

Algunas cifras sobre el uso de las cadenas en el recién culminado mes de octubre. En los 31 días del mes hubo cadenas de radio y televisión por 495 minutos (8,2 horas), eso equivale a 16 minutos diarios durante el período. De acuerdo con la documentación que llevamos en el @cadenometro (cuenta en Twitter), proyecto de Monitoreo Ciudadano que puede verse en la web http://monitoreociudadano.org este promedio de octubre es inferior al de todo el año. En 2014 es de 34 minutos diarios, pero 16 minutos/día sin embargo no es una cifra menor. Las cadenas de Maduro durante octubre tuvieron un costo calculado para la nación de 123 millones de bolívares, considerando que el costo de minuto en televisión es de 250.000 bolívares.

Las cadenas no solo se usaron en octubre para anunciar villas y castillos, como se dice en el lenguaje popular, sino que también sirvió la del 7 de octubre para resaltar un hecho partidista como fue el triunfo electoral de Hugo Chávez en esa fecha del año 2012. Sobre esto hay mucha tela para cortar, ya que en esa campaña precisamente Chávez le mintió al país sobre su real estado de salud. Pero ese es otro tema.

Volvamos a este uso abusivo de los medios radioeléctricos. Como si las cadenas nacionales de radio y televisión no fuesen poco, durante octubre el presidente Maduro también contó con 1.676 minutos (27,9 horas) de transmisión en Venezolana de Televisión. Eso significa que durante un promedio de 54 minutos diarios Maduro copó la pantalla de VTV y eso le representó a la nación 419 millones de bolívares.

En relación con los registros totales de todo el año 2014, Maduro habló menos en este mes de octubre, pero lo que sí no se redujo fue el uso partidista que se le da a muchos de esos contenidos y, definitivamente, tampoco varió la lógica de los mensajes del “vamos a hacer”.