• Caracas (Venezuela)

Andrés Cañizález

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El día después del 6-D

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A escasas semanas de unas elecciones parlamentarias que resultarán vitales para Venezuela, existen pocas dudas de lo que pasará el día de la elección. La identificación política con el modelo de la llamada “Revolución Bolivariana” viene en caída notable, tras el fallecimiento de Hugo Chávez, junto a un descontento generalizado alimentado por una crisis económica sin precedentes. En el país se dejaron de publicar estadísticas económicas oficiales, pero recientemente el Fondo Monetario Internacional señaló que el producto interno bruto tendrá un caída del 10% y la inflación superará 150% en este 2015.

El gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), junto a otros partidos aliados, asiste en este 2015 a unas elecciones en su peor momento según lo reflejan diferentes estudios de opinión pública. De acuerdo con la firma Venebarómetro, la identificación del venezolano con el chavismo cayó de 55,9% (en marzo de 2013) a 21,3% en septiembre de 2015. De forma paralela, la identificación con la oposición democrática subió de 31,6% a 68,3% en el mismo período.

Por su parte, otro analista de opinión pública como lo es Alfredo Keller apunta que desde enero de 2013, cuando saltó a la palestra Nicolás Maduro, como “heredero” de Chávez, la tendencia de identificación positiva con el PSUV registra la caída como tendencia sostenida. Según Keller, en diciembre de 2012 la mitad de los venezolanos manifestaba su apoyo al PSUV, mientras que en una investigación realizada la primera semana de septiembre este apoyo había caído a 18%.

¿Qué nos dicen todos estos números? Lo que va a ocurrir el día de la elección parece estar claro. Se puede predecir un voto castigo para Maduro, aún cuando él personalmente no sea candidato. La impopularidad de Maduro terminará arrastrando al PSUV a una derrota electoral el 6 de diciembre. Ese es un pronóstico que tiene base de sustentación en lo que están señalando los estudios de opinión pública.

¿Qué hará el chavismo con este resultado electoral? Esta es tal vez la gran pregunta que hoy ronda a Venezuela. ¿Qué pasará el día después?

En mi opinión el partido gobernante y las Fuerzas Armadas deben estar en este momento valorando dos opciones. No puede obviarse que los uniformados se han alineado, hasta ahora, con Maduro incluso llegando a la represión masiva de opositores, tal como se registró entre febrero y junio del año pasado.

El sendero democrático. Si el PSUV acepta la derrota electoral tendrá una gran oportunidad para seguir siendo un factor de poder político en el largo plazo de Venezuela, en medio de la restitución democrática que se abrirá con una Asamblea Nacional controlada por los factores de oposición. Las Fuerzas Armadas tendrán un rol esencial en la decisión que se tomará una vez que la sociedad venezolana se haya manifestado en las urnas de votación. La reciente jubilación de una docena de magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), para ser sustituidos antes de las elecciones parlamentarias, reflejan cómo el chavismo se prepara para la derrota el 6 de diciembre.

El camino autoritario. La decisión del PSUV y las Fuerzas Armadas puede ser el desconocimiento de la voluntad popular, con lo cual se llevaría al país por el camino de un ejercicio abiertamente dictatorial del poder. Tendría que apelar de nuevo a la represión y profundizar el autoritarismo en el control de las instituciones públicas.

Ésta vez, sin embargo, el día después de las elecciones tendría elementos novedosos: una comunidad internacional atenta a los resultados de las elecciones y una población que ya hoy, en su mayoría, pronostica que la oposición se impondrá en las elecciones. Serán sin duda unas votaciones vitales.