• Caracas (Venezuela)

Andrés Cañizález

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Andrés Cañizález

“El cóndor pasa”

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El cóndor es seguramente uno de los símbolos de los países andinos. La música “El cóndor pasa”, más allá de que esté originada en Perú, identifica a la subregión andina. A falta de mejor título regresé a esta pieza musical para presentar aquí un apretado balance de lo que ocurre en los países andinos en materia de libertad de expresión.

En los países andinos se observan rasgos comunes que derivan en un clima restrictivo para la libertad de expresión. En Bolivia, Ecuador y Venezuela se observan problemas y situaciones bastante similares: son cotidianos y constantes los ataques y agresiones que sufren periodistas y medios de comunicación, y en menor medida dirigentes políticos de oposición de esos países, que tienen severas limitaciones para exponer sus puntos de vista críticos. En la tríada andina, según se ha recogido en este documento, desde la Presidencia de la República y desde el alto gobierno se usan frases estigmatizadoras para descalificar a quienes son comunicadores y no están alineados con la verdad oficial. El alto gobierno, y en particular los mandatarios de Ecuador y Venezuela, apelan al uso con fines discutibles de las cadenas nacionales de radio y televisión. Debe recordarse que cuando se emite un mensaje en cadena nacional, el conjunto de medios radioeléctricos está obligado a “encadenarse” con la señal oficial por lo que en esos momentos existe una voz única, que limita severamente el derecho de los ciudadanos a informarse o a escoger libremente el contenido mediático de su preferencia. Las cadenas están lejos de cumplir una función pública, que es el deber ser, y en los casos mencionados incluso se les usa desde el poder ejecutivo para descalificar a periodistas y a medios de comunicación.

La nueva situación política que se vive en la tríada de países señalados ha dado lugar a una nueva arquitectura legal que, según los parámetros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, resulta en algunos casos reñida con los estándares interamericanos a favor de la democracia y la libertad de expresión. Sin embargo, el tema de las leyes restrictivas, cuando se entra en el terreno de Internet, va más allá de los países señalados y abarca también a Perú. En esa nación, en un contexto en el cual desde el alto gobierno se asumen posturas favorables a la libre circulación de informaciones y opiniones, se evidencian tendencias preocupantes en materia de agresiones a periodistas y en ataques a medios, así como la multiplicación de juicios por los llamados delitos de opinión.

Colombia, finalmente, representa un caso con particularidades en la materia. Persisten en ese país los focos de violencia, en los cuales el Estado no ha podido ejercer control. Y eso termina manifestándose en el asesinato de periodistas, que si bien ha disminuido de forma considerable –si se le compara con años anteriores– es un asunto que no puede dejarse de lado. El Estado colombiano ha venido llevando adelante una política y legislación garantistas de la libertad de expresión y prensa. Empero esos focos (guerrilleros, paramilitares, mafias, narcos) ejercen presión sobre el periodismo. Eso se expresa en periodistas amenazados, agredidos o intimidados y en un largo conteo de casos de comunicadores que se censuran, que se desplazan desde su lugar de origen o que se van del país; en todos los casos tratando de salvaguardar su integridad física ante la incapacidad del Estado de ofrecerle un clima de trabajo seguro.