• Caracas (Venezuela)

Andrés Cañizález

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Andrés Cañizález

Tareas para dejar de ser oposición

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Unos mensajes en Twitter de mis buenos amigos Jesús Chuo Torrealba y Ángel Álvarez me ayudaron a aterrizar esto que escribo. Con Chuo comparto la inquietud que le embarga sobre una suerte de “autodestrucción” que prevalece en los sectores que se oponen al chavismo. Que sectores de la oposición celebren, junto con el chavismo, la renuncia de Ramón Guillermo Aveledo a la secretaría de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), tiene múltiples interpretaciones. En tanto, Ángel me facilitó la respuesta a una pregunta que gira en este momento: hay que alcanzar el poder, por vía democrática, para cambiar las reglas de juego en un sistema político.
A fin de cuentas, se trata de dejar de ser oposición.

1.- No hay una salida fácil. Una de las trampas más nefastas en la que líderes y ciudadanos caen con frecuencia es en plantear o creer que en Venezuela habrá una salida fácil o rápida. El proyecto político hegemónico que gobierna a Venezuela ha perdido fuerza y conexión popular, sin duda alguna, pero domina los resortes institucionales. Cualquier estrategia de cambio en el país no puede partir de que por una acción opositora quienes ocupan el poder, en las primeras de cambio, lo van a dejar. No estamos en una carrera de 100 metros, sino en una maratón. Luce desafortunado que algunos dirigentes, en este momento, digan que el régimen está en fase terminal. Nicolás Maduro desde el poder enfrenta una dura crisis, eso es cierto, pero al menos yo no veo señales de que un cambio sea inminente.

2.- Nadie hará las tareas que corresponden a líderes y ciudadanos comprometidos con el cambio. Ya ahora no se escuchan estos comentarios, pero meses atrás era muy frecuente oír aquello de que cuando hubiesen los primeros muertos los militares se levantarían contra Nicolás Maduro. Tales afirmaciones escondían varias cosas, la más notable era que pecaban de ingenuas ya que en Venezuela si se produce un golpe de Estado (cosa con la cual he estado en desacuerdo públicamente desde 1992) no será para que los golpistas coloquen a un opositor en el poder, sino probablemente para editar una versión distinta del régimen actual. Lo otro que subyace es creer que otro hará las tareas que nos corresponden. Un cambio democrático ocurrirá en Venezuela cuando efectivamente una mayoría se comprometa con acciones para que ello ocurra.

3.- Existe un país más allá de Twitter. Líderes políticos y ciudadanos parecen sumergidos en la burbuja de las redes sociales. Muchas de las cosas que se comentan o comparten en Twitter son reales, pero en esa u otras redes sociales no está todo lo que pasa en el país. Y peor aún, reducir la faena política a redes sociales es un enorme error, ya que sólo se le está hablando a los que ya están convencidos. El enorme desafío de la oposición sigue siendo como construir una mayoría solida y para ello necesita hablarle a una mitad del país que no tiene internet, que sólo ve la televisión abierta y que fundamentalmente sigue identificada con Hugo Chávez. Sólo junto a estos venezolanos se logrará el cambio.

4.- Sin unidad no habrá salida. Llámese MUD o como quiera llamársele, sin una unidad entre los sectores políticos, sociales y gremiales a favor de un cambio democrático en Venezuela tal cambio no ocurrirá. Y se trata de una unidad programática y estratégica, eso quiere decir que se tiene un programa común y estrategias, que si bien pueden ser diferentes según el énfasis de cada sector, apuntan a un objetivo común y se conectan entre sí. En ningún país con régimen autoritario se ha alcanzado la re-democratización sin unidad.


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