• Caracas (Venezuela)

Andrés Cañizález

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Macri, la esperanza y el 6-D

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El triunfo de Mauricio Macri en las recientes elecciones presidenciales de Argentina tiene varias implicaciones para los venezolanos en la hora actual. Obviamente el tema de Venezuela fue parte de su oferta electoral, y lo ha ratificado una vez electo, por lo que deberán esperarse acciones diplomáticas desde Buenos Aires a favor de la reconstitución democrática y la liberación de los presos políticos en nuestro país. Esta política no solo tiene efectos para Venezuela y Argentina, sino que tendrá repercusiones en la región que comenzarán a verse muy pronto, una vez que Macri sea investido como presidente, el 10 de diciembre, y 11 días después debute en su primera cumbre de jefes de Estado del Mercosur.

Pero más allá de lo que será un giro radical en el papel internacional de Argentina en relación con el gobierno de Venezuela, el triunfo de Macri tiene implicaciones para los venezolanos que podríamos catalogar de efecto simbólico. Las realidades entre ambos países tienen similitudes pero tampoco puede pensarse que son copias al carbón. Si bien el modelo kirchnnerista, con 12 años en el poder, intentó establecer una hegemonía institucional, en la práctica en Argentina hay contrapesos institucionales, especialmente en el sistema de justicia y en el Parlamento, junto a la existencia de una pluralidad informativa importante. El voto mayoritario a favor de Macri supone –entre otras tantas cosas– el fin de una era política en Argentina.

¿Y el triunfo de Macri qué nos dice a nosotros? Nos dice en primer término que el voto sigue siendo la herramienta por excelencia, aun en condiciones de desventaja, para lograr cambios políticos por la vía pacífica. Se trata del poder del voto, tan simple como eso. Esta dimensión tiene un impacto simbólico entre nosotros de cara a este 6 de diciembre. La ausencia del voto, con una abstención masiva, como ocurrió en 2005, no es un camino para efectivamente lograr los cambios, al contrario la experiencia nos demuestra que dejarle la cancha libre al chavismo trae como consecuencias el establecimiento de un control político-partidista sobre las instituciones. Buena parte de lo que tenemos hoy en materia de alineación de los otros poderes públicos con el gobierno es herencia de aquella decisión de no participar en la contienda electoral. Hoy estamos ante una posibilidad cierta de recuperar una instancia clave como lo es el Parlamento.

Si el poder del voto emana como mensaje clave de este triunfo de Macri, otro mensaje para nosotros tiene que ver con recuperar la esperanza. Sí, básicamente se trata de reconectarnos con la posibilidad de que haya un cambio real en la conducción del país y de asumir que el voto de cada uno de nosotros cuenta. La desesperanza, en cambio, nos dice que ya aquí todo está perdido, que ya nada se puede hacer; en eso el mensaje de los radicales de lado y lado termina pareciéndose porque básicamente apuntan a incentivar la abstención de los venezolanos que comulgan con el cambio.

Estamos como sociedad en Venezuela en medio de incertidumbres pero también certezas. Los escenarios de cambio, con un voto mayoritario este 6-D, tendrán implicaciones de diverso tono, según termine siendo la diferencia de votos a favor de la alternativa democrática. Por lo tanto, hay un margen importante de incertidumbre. Lo que sí sabemos a ciencia cierta es que de continuar Venezuela sin un cambio el país va sencillamente camino de su destrucción, eso es una certeza muy clara. No se trata de una especulación, lo estamos viviendo en carne propia como venezolanos cada día. Es la hora del cambio. Esta es precisamente otra de las claras implicaciones que nos deja a nosotros el triunfo de Mauricio Macri. ¡Cambiemos!


@infocracia