• Caracas (Venezuela)

Andrés Cañizález

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Carta a Henry Ramos Allup

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Comienza una nueva etapa política en Venezuela, Henry, y tienes en este momento un rol clave y protagónico. No es un papel fácil, pero sin duda estarás en la posición de poder ser recordado –en el futuro– cuando se escriba la historia política de la transición que se abrió en Venezuela tras el claro mensaje del pueblo en las urnas el 6 de diciembre de 2015. Y no solo será tu legado político el que esté en juego en estos meses de 2016, sino también la conducción de un parlamento sobre el que todo el país tiene enormes expectativas, en aras de consolidar el proceso de cambio que se respira en Venezuela.

Recuerdo con mucha claridad, Henry, tu defensa de la tarjeta unitaria. De aquel momento, cuando se discutía sobre esto a mediados del año pasado, creo que surgen dos aristas de tu personalidad política que conviene resaltar y que tengas presente en tus nuevas funciones al servicio del país. Cuando defendiste la tarjeta unitaria, por encima de las tarjetas de partidos políticos, tuviste la capacidad de entender el clamor de la sociedad aun siendo un hombre de partido, de Acción Democrática. Y era lo correcto. Este momento sigue siendo el momento de la unidad, y como lo demostraron las votaciones tal unidad se constituye en mayoría política en tanto tiene capacidad de acoger al chavismo descontento. Es un asunto que estoy seguro tendrás muy presente.

Una segunda dimensión de la tarjeta unitaria fue la capacidad de construir el consenso y nos consta que tuviste tú, Henry, un papel en lograr que todas las fuerzas políticas terminaran aceptando dejar de lado los colores partidistas en la reciente contienda electoral. La necesidad de construir consenso te llevó al diálogo con el partido Voluntad Popular, por ejemplo, un asunto que sencillamente poco tiempo atrás parecía impensable por las diferencias públicas que habías ventilado con Leopoldo López. Lo recuerdo ahora en el ánimo de reivindicar que la política justamente se trata de eso de dialogar y construir puentes con los diferentes, con los otros. Eso será una tarea crucial en tu caso como presidente de la Asamblea Nacional.

Me atrevo a decir, Henry, que vas a ser el presidente del parlamento que llega a tal posición con el mayor respaldo democrático de nuestra historia, y ese es un asunto no para vanagloriarse sino que te suma responsabilidad política. La votación del 6-D fue la más alta que haya registrado en Venezuela una elección parlamentaria y luego este 3 de enero hubo otro hecho histórico, cuando los diputados electos por la tarjeta de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) te votaron, de forma directa y secreta, para ponerte al frente del parlamento en este 2016. Es la primera vez que esto ocurre y será un ejercicio de transparencia que deberá mantenerse en el futuro, cuando cada año deban elegirse las autoridades del cuerpo legislativo.

Henry, te doy dos consejos no solicitados. Es tiempo de construir soluciones, Henry, no de revanchas. La unidad se hizo mayoría justamente porque una parte importante del pueblo que venía apoyando al chavismo o bien se abstuvo o bien apoyó a los candidatos de la MUD. El venezolano de a pie espera respuestas a la crisis económica, la cual –como sabes– se traduce en un serio problema social. Para que esta mayoría electoral se consolide como mayoría política es necesario que este parlamento ofrezca respuestas y salidas a la crisis económica (desde su ámbito específico), con mayor urgencia si tomamos en cuenta de que en 2016 será peor el comportamiento de la economía.  El segundo consejo no solicitado, Henry, tiene que ver con una máxima de la comunicación política: hay que hablar pero también callar, según lo demande el momento político.

No la tienes fácil, Henry, pero yo, como millones de venezolanos, espero que nuestra dirigencia política –de la cual té eres pieza clave– sepa conducir con tino el proceso en este complejo 2016.