• Caracas (Venezuela)

Ana María Matute

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Ana María Matute

El luto

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I
Se presume el robo como móvil, pero eso poco importa. El cura Reinaldo Herrera Lures desapareció el jueves 25 de septiembre en la noche, después de terminar su trabajo. Fue hallado en la autopista de oriente. El cuerpo tenía un tiro en el abdomen y otro en la cabeza.

Era muy querido por su comunidad y se extrañaba su presencia en sitios como la Infantería de Marina y el colegio Champagnat. Tenía 50 años de edad pero ya había sobrevivido la tragedia de Vargas en 1999 y seguía con su fe y su fervor haciendo su trabajo. Lo mató el hampa, y pido para él una capilla ardiente y tres días de luto. Pero, sobre todo, que busquen hasta debajo de las piedras a los asesinos.

II
Apenas 36 años de edad tenía Jackson Vara. Pasó a ser el tercer integrante de su familia en morir a manos del hampa. Era copropietario de un autolavado en El Hatillo. A su mamá le queda el consuelo de que fue a visitarla al estado Anzoátegui, pero la bendición que le dio no lo protegió de los malandros. Lo mataron el domingo 28 de septiembre al llegar a Caracas, le robaron el bolso de ropa y la cartera. Y un niño de 6 años de edad se quedó sin padre.

Pido para él y los otros dos miembros de su familia una capilla ardiente en la Asamblea Nacional, para que vaya su mamá a despedirse de él y para que su hijo sepa que su padre era un hombre emprendedor, que había luchado para darle la vida que se merece. Pero, sobre todo, pido que pongan presos a los autores del asesinato.

III
Los cuatro hijos de Argenis Rafael Núñez Guerra vieron cuando lo mataron. Su mamá los dejó con su padre, que era obrero de la construcción.

El viernes 26 de septiembre tocaron a la puerta de su casa en el barrio José Félix Ribas de Petare. Argenis abrió y allí mismo le pegaron siete tiros. Resulta que en ese barrio hace de las suyas una banda que cobra vacuna a cambio de inmunidad ante el robo. Y si no pagas, te cosen a tiros.

El obrero de 42 años de edad murió en el hospital de El Llanito. Pido justicia para esos cuatro niños que vieron a su papá ensangrentado y tirado en la puerta de su casa. Exijo que todos los órganos de seguridad del Estado se pongan a buscar a los malandros que aterrorizan a la gente en el barrio. Ah, y la capilla ardiente y los tres días de luto por este héroe obrero.

IV
La División Contra Homicidios del Cicpc sabe que la banda que secuestró y mató a José Enrique Maia Sardihna se formó en el Rodeo. Lo que yo quisiera saber es cómo semejantes joyitas salieron de la cárcel. El pobre comerciante era sencillamente eso, un hombre trabajador de 39 años de edad que se dedicaba a distribuir pan árabe.

La familia no pudo pagar, presumo que los delincuentes se equivocaron con esta víctima. Pero la saña puede más, y se les ocurrió la brillante idea de picarlo en pedazos. Eso fue en julio, pero los detalles del caso salieron publicados el mismo día en que nos enteramos de que otros malandros habían matado a Robert Serra.

A Maia Sardihna no le sale capilla ardiente, pero quisiera que el presidente ordenara a la Fiscalía una investigación exhaustiva de cómo se formó esta banda en la cárcel, de dónde sacan las armas. Un fiscal especial para el caso, con todos los recursos necesarios para que consiga la verdad y los culpables, aunque sea para darle un poco de paz a esta familia.

V
Si hacen una capilla ardiente en la sede del Concejo Municipal de Guaicaipuro por Edgar Ortiz, seguro que va hasta el gobernador a rendirle honores a este poliguaicaipuro que fue asesinado de siete tiros para quitarle el armamento.

Apenas tenía 35 años de edad y lo mataron dentro de la patrulla que conducía. Si a alguno le caben dudas de que este hombre era un héroe, debo recordar que fue uno de los fundadores del cuerpo policial.

Los delincuentes lo interceptaron en la carretera Panamericana. Si montamos una capilla ardiente para velar a cada policía muerto...

VI
Sucesos fue la primera fuente que cubrí como reportera. Es dura y hasta produce pesadillas. Pero no era tan difícil hace años hacer el trabajo. La información fluía, si la sabía buscar. Como todas las fuentes periodísticas.
Ahora todos los días me sorprendo de la saña y la rabia que siente el venezolano. No sé por qué se empeñan en decir que somos el país más feliz del mundo, porque la gente va por la calle con desgano, con rabia, con resignación.

A lo que no puedo resignarme es al hecho de que los supuestos asesinos de los líderes del régimen estén presos y los de los casos anteriores no. Nada de eso me lo inventé, sencillamente busqué en la página de Sucesos las noticias de hace una semana.

Este país se descompone desde que la justicia no se aplica igual a todos. Unos son más valiosos que otros, parecieran decir los hechos. Pero la cosa es tan simple como que nadie debe ser víctima de la violencia, venga de donde venga.

Y para mí todos nuestros muertos de hace 15 años merecen capillas ardientes, pero seguro que no hay ni velas. Sobra tristeza. Estoy de luto.