• Caracas (Venezuela)

Ana María Matute

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Ana María Matute

Ni en la jungla

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Los estudiosos y expertos en la naturaleza seguramente secundarán lo que voy a decir, porque lo han comprobado con los hechos. No hay nada en la naturaleza que ocurra sin consecuencias. Todo tiene un orden, aunque parezca un caos; todo ocurre por una razón, tiene causa y efecto.

Por eso no entiendo cuando dicen que en Venezuela impera la ley de la jungla, que vivimos como animales, porque para mí ya vivir en la selva amazónica se vuelve más ordenado y predecible que vivir en Caracas. No creo que un antílope se atreva a violar el territorio de una leona sin sufrir las consecuencias. No creo que un chigüire le saque la lengua a un caimán sin sufrir las consecuencias. Todos saben cómo funciona el ecosistema, y cuando se altera, generalmente, es porque un humano metió la mano.

Pero no soy experta en las leyes de la naturaleza. Lo que sí traté de estudiar, además de periodismo, es cómo funciona la política, para qué sirve, qué son las políticas públicas, qué representan en una sociedad como la nuestra. Y tuve excelentes profesores en la UCV.

Varios me hablaron de gobernabilidad, como Andrés Stambouli. Muchos de la viabilidad de las leyes, como Julia Barragán.
Imagínense lo que aprendí con Manuel Caballero, Carlos Romero y Elsa Cardozo.

Pero no voy a hacer aquí alarde, como hacen algunos articulistas, citando tal o cual autor famoso en ciencias políticas. Como todo periodista, quisiera aterrizar un par de cosas sin citas rebuscadas ni prepotencias innecesarias.

Ya lo dije, esto no es una jungla, es un caos. Siempre pensé, y expuse más de una vez en clases, que no hacen falta nuevas leyes. Hubiera querido ser reportera en esta Asamblea para poder hacer esta pregunta: ¿Cuál es la aplicabilidad de esta ley? Como la de los motorizados, por ejemplo. ¿Quién los pone en cintura? ¿Dónde está el grupo policial que va a estar pendiente de, cuando infrinjan la ley, ponerles la multa? Si les quitan la moto, ¿adónde se la van a llevar? ¿Adónde tienen que ir a pagar la multa? ¿Hay un castigo específico para los policías motorizados que violen la ley? Las llamadas autoexcepciones.

Una palabrota, pero en ella reside todo el problema de este caos. Está prohibido tener un arma, pero yo la necesito porque trabajo de noche y vivo en un lugar peligroso. Si se me atraviesa alguien, tengo que defenderme.

Y otra muy típica: esta vía es en sentido contrario, pero como no hay policía que me vigile, me voy a comer la flecha.
Hicieron una regla muy estricta para vender dólares, pero como soy comerciante y mi familia vive de mi trabajo, voy a jalarle mecate a un chavista, crear una empresa de maletín y sacar dólares del Sicad I. Le doy su parte y listo. No, pero no soy chavista, solo hago una excepción porque lo necesito. Total, a quienes van a fiscalizar es a los gafos que piden 1.000 dólares. No me van a poner preso por eso.

Autoexcepciones e inviabilidad de demasiadas leyes. ¿El resultado? Impunidad hasta para el que va al baño y tira el papel en el piso. (Perdonen lo escatológico).

Voy a dejar algo claro. Estas cositas han existido siempre en nuestro país. Pero los maestros en crear autoexcepciones son los que nos gobiernan ahora. Llenos de rencor, pero con falta de sentido común y de un poco de educación en políticas públicas, han hecho de Venezuela no una jungla, sino un caos.

Alguna vez, entonces, dije que lo primero que hacía falta era justicia (les prometo que ese cuento se los echo en otra ocasión, porque suena muy conocido). Pero ahora digo que lo que hace falta es algo más importante: en vez de pensar en las autoexcepciones, pensemos en el bien común.

@anammatute