• Caracas (Venezuela)

Ana María Matute

Al instante

Las hallacas posibles

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Mis sobrinos son buenos cocineros. Desde niños le ha gustado la cocina, como a todos los hombres del clan Matute. Se han dispuesto hacer sus hallacas para celebrar diciembre como es debido. Ya desde hace tiempo que los muchachos hacen el pan de jamón, y por allí nos ahorraremos como 5.000 bolívares de los de ahora.

No hace falta buscar receta, porque ellos han visto desde pequeños cómo se hacen. Las abuelas se han encargado de darles detalles del corte de carne que deben comprar, porque las hallacas Matute siempre han tenido un buen guiso. No van a hacer colas para comprar la regulada y tampoco tendrán que pasearse por los frigoríficos para conseguirla. La tendrán a la mano cuando quieran.

Creo que lo que más les costará es comprar las hojas. Pero cocinar en hojas de plátano no es exclusivo de los venezolanos y se han inventado algunas que vienen seleccionadas y que venden en los supermercados congeladas. Si no, aún tienen la alternativa de los mercados de calle.

Decidieron no hacerlas como la abuela Ana y el abuelo José, con maíz pilao, porque eso es mucho trabajo. Hay que poner a hervir el maíz hasta que quede “tenenito”. ¿Qué significa eso? bueno, de acuerdo con doña Ana, la especialista en cocer maíz, ni tan blando ni tan duro, cosa de que al molerlo la masa quede consistente; es algo que se sabe al morder el granito hervido.

Con este ingrediente en particular no tendrán problema porque hay harina P.A.N. en abundancia, hasta consiguen amarilla, para seguir la tradición de la tía Astrid de mezclar harina blanca y amarilla para usar menos aceite de onoto y que queden “light”.

Por los adornos, van a agregar más color con los pimentones, pues además de rojo y verde con especial diseño como los acomoda mi hija Mariana, les van a agregar amarillo. Se consiguen de muchos colores y tipos. No le importa comprar varios kilos; son pesados y muy frescos, a pesar de esta época del año. La inversión tampoco será mucha.

Ahora, en lo que diferimos es en el precio que va a tener cada hallaca. En mi casa el domingo se dio una discusión por demás interesante. Mi hermano mayor insistía en que la información aparecida en  El Nacional de que cada hallaca va a costar 217 bolívares aproximadamente es de una fuente del gobierno, porque le parece completamente imposible. Yo no digo que el dato sea sesgado, pero la verdad considero que le faltó contexto y preguntar a otras fuentes. O al menos ampliar el rango de las consultas.

Creo que hizo falta preguntar en los sitios en los que venden por encargo a cuánto las van a expender, porque dudo mucho que sea a ese precio. También considero que hay que agregarle al total el monto por bachaquero, por lo menos en el caso de la harina. Ni hablar de las aceitunas y pasas, y creemos que el kilo de carne está a mucho más de lo que se publicó, porque no hay manera de conseguirla a 900 bolívares; debieron preguntar en frigoríficos privados, no en Mercal o supermercados fiscalizados.  

Lo que sucede es que mis sobrinos no van a tener que comprarle nada a los revendedores, ni mucho menos hacer cola para conseguir ingredientes. Ya sé, no les saldrán en 217 bolívares, tampoco a 1.500, porque las compras las harán en dólares. Hace unos años que se fueron del país buscando su futuro, pero no olvidan sus raíces.

Las únicas hallacas posibles son las que se harán afuera. Y con eso cumplimos con nuestra cuota de globalización.