• Caracas (Venezuela)

Ana María Matute

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El amiguismo (clase de periodismo)

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Hace ya algún tiempo que no doy clases en ninguna escuela de Comunicación Social. Mi reciente incursión en un aula fue para enseñar sobre marketing o gerencia de medios a estudiantes de cocina. Y aunque esto no se trata de hacerles un resumen curricular de mi experiencia docente, sí la tomo como base para decir lo que pretendo, no solo a mis colegas, sino al público en general, para ver si así contribuyo a preservar el ejercicio óptimo de la profesión del periodismo, tan importante en la democracia.

He tenido la suerte de poder dar clases a los pichones de periodistas desde mi experiencia como reportera y hasta como editora. Enseñaba sobre la entrevista como género, y también fue por un golpe de suerte que me tocara esa materia (y gracias a Ramón Hernández), porque es uno de los géneros más útiles que tiene esta profesión. Es herramienta para conseguir información y es pieza clásica con la que un periodista muestra su maestría con la palabra y con el idioma.  

Cuando hacía mis investigaciones para preparar las clases me topaba con muchos autores (anglosajones, españoles y latinos) que contaban desde su perspectiva lo que es para ellos la entrevista. Para mí todo tiene su origen en un diálogo. Podría resumir que una entrevista es un diálogo con propósito, y el propósito lo fija el entrevistador, si lo llega a fijar el entrevistado, es otra cosa, no es ni entrevista ni periodismo.

Y por allí llegamos al amiguismo. Algunos pensarán ¡qué sabroso entrevistar a mis amigos! Y yo les digo: qué difícil es entrevistar a tus amigos, porque no se trata de hacer loas sobre una persona a la que quieres, se trata de hacerle hablar de lo bueno y lo malo, de sacarle información, de obtener algo de esa persona. Y mucho les recalcaba a mis alumnos: el objetivo de la entrevista debe estar claro y entendido, así como también le debe quedar claro a la fuente (el entrevistado) que todo lo que diga podrá ser usado en su contra. Sí, así como lo lee: cuando un periodista se acerca a una fuente no es porque es muy chévere, porque le gusta tomarse tragos con esa persona, o porque quiere que le brinden un café. Mucho menos es porque tiene el poder de sacarlo en el periódico y como lo quiero tanto, usted como fuente va a aparecer en todo tu esplendor con cualquier tontería que haga. El periodista de verdad se acerca con un objetivo que nada tiene que ver con lo personal. Así que los amigos son los más difíciles de entrevistar.

Imaginemos por un momento que todos los medios publican solamente información emanada de los amigos de los periodistas que trabajan en esos medios. Sería más o menos ... prácticamente como leer el diario Vea, puras alabanzas, a menos que se trate de mis enemigos. Si un periodista no es capaz de tratar a su fuente desde el punto de vista profesional, sino que de inmediato lo lleva al plano personal, le auguro muy poco éxito, jamás podrá destacarse. No me malinterpreten, no es que los amigos no pueden ser fuente, dar información; claro que pueden, y de hecho lo hacen, pero nunca, nunca serán capaces de exigir y decirle al periodista: “Hazme quedar bien”. Estimado colega, el que le diga eso, no es su amigo y mucho menos su fuente informativa.

A algunos les cuesta entender lo que voy a decirles: el periodista no está para caerle bien a todo el mundo, su trabajo, viéndolo así, podría ser muy ingrato. Pero en los casi 30 años que llevo en esto he aprendido que es posible conseguir amigos en las fuentes, sobre todo porque la amistad se basa en el respeto y la honestidad, y nada más honesto que un periodista que se atreva a decirle a una fuente: voy a citarte con esta información delicada, y si por alguna razón prefieres que no lo haga, indícame quién quisiera decirlo de manera oficial, que con tu dato me es más fácil buscar.

Así, se consigue respeto, credibilidad, que a fin de cuentas son las bases para una carrera exitosa.

¡Ah! y no me hagan empezar con aquellos que piden que sus fotos salgan bonitas porque somos amigos...

PD: El gobierno me quitó hasta el placer de cocinar para mi familia.