• Caracas (Venezuela)

Ana María Matute

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Ana María Matute

Tuitear es algo serio

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Vivo en una zona de Caracas en la que todavía nos despertamos con el canto de los pájaros, a pesar del cambio famoso del huso horario que hizo el galáctico aquel (y que el maduro de ahora quiere recambiar). Sin embargo, son otros trinos los que tienen en vela a cierta gente.

No es lo mismo escuchar azulejos, paraulatas, reinitas y hasta gallos, que leer 140 caracteres, es obvio. Pero confieso que desde que estoy en Twitter se me ha hecho costumbre revisarlo a las 5:30 am, mientras tomo mi primer café de la mañana. La mayoría de las veces es una montaña rusa, porque sigo a mucho tipo de tuitero. En ocasiones es aburrido.

Recuerdo que me encontraba a menudo a esas horas con  Simón Alberto Consalvi. A las 6:00 de la mañana ya estaba metiéndose con la gente, comentando noticias y mandándome a escribir.

“@ El hambre es lo único que repartido entre más toca a más”. SAC.

Hay gente muy inteligente a la que no le gusta el Twitter. Para mí siempre es un reto: cómo decir cosas en 140 caracteres, y sí, como le digo a los articulistas, contados con espacios. Así que cada vez que se me ocurre algo, hago el ejercicio de ponerlo en esa medida o menos. SAC y yo concordábamos en que a veces 140 caracteres son demasiados. Cosas de estilo.

@ A los derechos humanos no hay que ponerles tanta música. Sólo recuerden que Boves remataba a sus víctimas con música de fondo. SAC.

Obviamente, como todo, tiene cosas malas y cosas buenas. El Twitter suele ser propicio para el engaño, para la mentira, pero también para la noticia, para las grandes verdades, para reflexiones, la mayoría de las veces para lugares comunes, para aprender, para enseñar, para regañar, para insultar, para amar, para felicitar. Y todo con la plena seguridad de que miles de personas leerán lo que escribamos o repitamos. Como periodista, me he beneficiado de esta herramienta.

Pero muchos otros se han beneficiado. No podemos olvidar la Primavera Árabe, o lo que pasó en Ucrania. Por ser tan joven y tan versátil, es, además, un arma. Un arma emplumada, un arma que trina. Aunque, la verdad, el arma que tiene el Twitter es que uno debe pensar muy bien las palabras que escribe, y es así como las palabras se vuelven peligrosas, cuando las piensas. Y lo que desvela a muchos encumbrados: no hace falta papel para ponerlas a circular.

@ Una Fuerza Armada donde los cadetes juran por el Che Guevara pueden ser de cualquiera. ¡Qué pena! SAC.

El arma de las palabras puede convivir perfectamente con la libertad de expresión en una democracia. Libertad de palabra, libertad de trino. Lo malo es cuando no se está en democracia.

Aunque parezca un cuento de Corea del Norte, de China, o hasta de Cuba. Aunque suene a Zimbabue, Egipto o Siria, pasa aquí mismito. Hay siete tuiteros venezolanos detenidos en el Sebin. Estos son los trinos de los que hablaba al principio, los que no dejan dormir a cierta gente, que arman escándalo como guacharacas al amanecer. ¡Qué miedo!

@anonymuswar, @inesitaterrible, @marletmaga, @victorugas, @hiipolita y @abrahamdz son peligrosos y están armados hasta los dientes. Por eso la policía del régimen (sí, régimen) los puso tras las rejas, no vaya a ser que asesinen a alguien llamándole al pan, pan y al vino, vino. No podemos dejar fuera de este grupo a @reinaldoprofeta, que trae un avión tripulado por ángeles capaz de aniquilar todo a su paso.

@ Paradoja: en la era democrática, los militares no tenían miedo de opinar. SAC.

Claro que mi estimado @eliaspino puede contar con más propiedad el asunto, pero no se trata de algo nuevo, y ha pasado a lo largo de la historia. Y este régimen ha seguido el librito al pie de la letra, incluidos los 140 caracteres. Hay que perseguir a los medios de comunicación, porque llegan a las masas; a los caricaturistas, porque llegan a los que leen periódico; a los periodistas, porque son testigos de excepción y a los tuiteros, porque es la libertad de expresión a nivel micro.

Lo que pasa es que no se han dado cuenta de que lo que hagan en Twitter no se queda en Twitter. Aquí no hay fronteras ni controles, todavía. Como fanática tuitera propongo la #LibertaddeTuitear como un derecho adquirido.

Cierro con un tweet de mi tuitero mayor:

@ 4 de febrero, 1992. ¡Qué sabroso era conspirar contra un gobierno democrático! ¡Ahora está prohibido! Los cubanos nos vigilan. SAC.