• Caracas (Venezuela)

Ana Julia Jatar

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Ana Julia Jatar

Primero de Mayo a lo Maduro, ¿menos trabajo y más bachaqueo?

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Recuerdo cuando en una de las interminables ceremonias de Chávez en el Teresa Carreño, al darse cuenta el “Líder Supremo” de que solo tenían botellitas de agua para calmar la sed de quienes como él estaban en el pódium, ordenó a sus escoltas que las retiraran. ¡Qué solución más chimba mi Comandante!, ¿no podría usted, con todo su poder, simplemente ordenar que repartieran agua a sus seguidores mientras lo escuchan? Pero, para mi sorpresa, esa simple solución que los colocaría a todos en un lugar mejor, no ocurrió. Por lo tanto, bajo el ensordecedor aplauso de la galería, las botellas desaparecieron y así todos estarían en igualdad de condiciones, es decir: todos jodidos y con mucha sed.

Esa es la igualdad chimba a la que todavía nos lleva por el hocico Maduro: la de todos juntos en la miseria, la de todos jodidos en la pobreza, la que perversamente nos han inyectado durante más de quince años. Esa, esa igualdad chimba nos la tenemos que sacudir porque es la ilusión torcida, producto de la envidia que hace al ser humano sentir que tiene más cuando le quitan al otro. Pero es la cooperación con todos sus retos y no la envidia lo que lleva a las sociedades a la prosperidad. Nos merecemos otra igualdad, la de los derechos para todos y la de buscar cada uno en libertad su propia oportunidad para crear.

Nunca me olvidaré de ese momento de Chávez en el Teresa Carreño porque capturaba exactamente a lo que se ha dedicado este gobierno, a volvernos más pobres y con más sed… esta vez no solo de agua.

La destrucción nos ha llevado a la escasez y a las colas. Por eso ya en el colmo de la representación de esta ideología perversa, como preámbulo al Primero de Mayo, a Maduro se le ocurre la “genial” idea de darles un día libre a los trabajadores para que tengan más tiempo para hacer las colas en busca de los productos que escasean.

El presidente quiere que trabajemos menos para hacer más cola. Bajo esta lógica, el país ideal en la mente de Maduro es aquel en el cual todos dejemos de trabajar para dedicarnos al bachaqueo. Mientras escribo estas líneas el país está atento a la posibilidad de otra atrocidad: la intervención de Empresas Polar. Si se atreven a hacerlo ya no habrá ni con qué bachaquear…

Esta revolución es la de la miseria y la destrucción. Nos hemos quedado sin producción agrícola, las empresas del Estado son probablemente tan ineficientes como las de la Unión Soviética antes de su derrumbe, el sector privado está arrinconado mientras nos hemos convertido en uno de los países de más alta criminalidad y de más grande mordaza a la libertad de expresión, líderes de la oposición están presos y sin esperanza de salir libres. En resumen, un gobierno que puede poner presos a alcaldes pero no se atreve a subir el precio de la gasolina resume una vaina que solo se ve en Venezuela. Nos hemos convertido en los líderes mundiales de la destrucción.

El chavismo ha hecho que la ideología del deterioro y del bachaqueo se apodere de Venezuela, solo la rebelión de las fuerzas creativas logrará sacarnos esta peste de encima. Tenemos con qué hacerlo porque la Venezuela creativa es hoy mayoría, solo necesitamos sentirnos orgullosos de serlo.