• Caracas (Venezuela)

Ana Julia Jatar

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Papa Francisco: sin libertad, no hay paz

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Para quienes esperábamos que Francisco se pronunciara a favor de la libertad durante su visita a Cuba, su viaje nos dejó una estela de desilusión y de tristeza ante la oportunidad perdida. Y es que tenía en sus manos el momento y las circunstancias perfectas pero prefirió reunirse con Fidel Castro que con las Damas de Blanco.

Y es que esta visita papal no se podía comparar con las previas. Francisco es el primer papa Latinoamericano, Francisco vivió de cerca las barbaridades de las dictaduras, del abuso de poder y de la falta de libertad en su país desde 1976 hasta 1983 bajo el garrote del general Jorge Rafael Videla. Francisco podrá escudarse en su posición de líder espiritual y líder máximo de los católicos para no haber dicho nada sobre la opresión en Cuba, pero Francisco ya tiene un amplio récord de exitosa incursión en política. Se ha pronunciado sobre el cambio climático, ha criticado abiertamente el capitalismo, ha promovido el histórico acercamiento entre Estados Unidos y Cuba. Los astros estaban alineados para un mensaje del papa a favor de la libertad pero no lo hizo. Voy más allá, Francisco sí habló de política en Cuba, pero de la política colombiana, envió un mensaje de apoyo al diálogo de paz entre las FARC y el gobierno de ese país mientras ante sus ojos se llevaban detenidos a por lo menos tres personas que se atrevieron a gritar “libertad”.

Esos que gritaban libertad saben que sin libertad no hay paz, no hay democracia y no hay justicia. Será por eso que en el Congreso de Estados Unidos el papa si le dedicó una buena parte de su discurso a la libertad: a la  defendida por Abraham Lincoln y la “libertad en pluralidad y sin exclusión” defendida y soñada por Martin Luther King.

El papa estuvo en Cuba desde el 19 hasta el 22 de Septiembre. Solo tres días antes, el 16 de septiembre un grafitero cubano, Danilo Maldonado, desde su cárcel solitaria, sin sol y en huelga de hambre escribía este mensaje: “Me siento orgulloso de ser el artista que soy y de hacer el arte que hago con la Cuba que represento. Por eso estoy dispuesto a entregar mi vida cien veces si fuera necesario. Los cubanos hemos esperado demasiado para expulsar a estos bribones…”. ¿Cuál ha sido el delito de Danilo? “desacato a las figuras de Fidel y Raúl” por intentar en diciembre de 2014 un grafiti supuestamente ofensivo a los hermanos Castro: Vean la carta completa aquíhttp://www.martinoticias.com/content/el-sexto-carta-celda-castigo/105252.html

Les transcribo estas valientes y desesperadas palabras de Danilo Maldonado para que abran los ojos sobre un hecho: el encarcelamiento de gente común, como tú o como yo, es lo que amedrenta a los demás. No el castigo a los grandes y conocidos personajes. El que se llevan preso a tu vecino, al compañero de universidad de tu hijo o a quien estaba en la playa y se le ocurrió gritarle a un funcionario público, esa detención es la que genera el miedo paralizante que les permite a estos dictadores mantenerse en el poder. Les digo esto porque muchos en Venezuela dirían luego de leerme: “El régimen de los Castro debe estar muy mal si le tiene miedo a un grafitero”. Pues no, no es eso, ni le tienen miedo, ni están mal, sino que esa es su forma de gobernar;  por cierto, la misma que ha heredado Nicolás Maduro de sus asesores cubanos.

Ellos necesitan que todos sepamos que no hay que ser un gran político de la disidencia como Antonio Ledezma o Leopoldo López para terminar encerrados en una cárcel. Ellos tienen la estrategia de hacer detenciones que no tengan mucha lógica ni sentido para enviar constantemente el mensaje de que tú también puedes ser el próximo en cualquier momento.

Ahora te pregunto a ti, mi querido lector, ¿qué hubieses sentido si el papa en una visita a Venezuela le hubiese manifestado públicamente su respeto a Maduro y a Chávez sin referir una palabra sobre los abusos a la libertad y a las decenas de presos políticos que sufren en nuestras cárceles?

Yo conozco muy bien el chantaje al cual el régimen cubano somete a sus ilustres visitantes. Cuando acompañé en una misión al premio Nobel de la Paz, Oscar Arias y al honorable Elliot Richarson, nos dijeron que si nos reuníamos con la disidencia política perderíamos la oportunidad de conversar con Fidel: no vimos a Fidel, porque los principios no se negocian. La libertad es condición del derecho humano y el libre albedrío es una de las más elevadas características divinas.

Papa Francisco, la paz sin libertad en la Cuba que acaba de visitar es solo servidumbre. Los presos que luchan para quitarse las cadenas de esa servidumbre se quedaron esperando su bendición en la oscuridad de las cárceles. Todavía está a tiempo.