Vecinos de Macaracuay denuncian que el crimen se apoderó de la urbanización

En la asociación de vecinos de Macaracuay aumentan las quejas y los reclamos. Aunque sus habitantes tienen diversidad de problemas, uno de ellos los identifica: la inseguridad.

Las 6:00 pm anuncia un toque de queda solapado y las calles, poco a poco, se quedan desiertas y oscuras; los negocios cierran antes de las 8:00 pm y el supermercado es el único local que permanece abierto en el centro comercial Macaracuay Plaza.

Carmen Bejar, presidente de Asomacaracuay, aseguró que en la zona ocurre como mínimo un robo diario. Entre los sectores con más índice de asaltos a transeúntes y conductores se encuentran la avenida Naiguatá, la Arichuna y la Manaure, catalogadas como las vías más inseguras de la zona.

Entre las 9:00 am y las 11:00 am son las horas con mayor riesgo delictivo, apuntó Nela de Quintero, vicepresidente de la asociación. “Como las calles están muy solas durante esas horas, los ladrones hacen de las suyas para atracar o meterse en las casas”, dijo.

De Quintero señaló que durante este año, como medidas de seguridad, los vecinos han intentado instalar garitas en las dos entradas y salidas de la urbanización, con el fin de restringir el acceso. Esas rutas, que colindan con El Llanito y la autopista Francisco Fajardo, funcionan como vías de escape para los delincuentes, especialmente aquellos que se trasladan en motos, afirmó.

La alcaldía, sin embargo, no les permitió la instalación de esas garitas no obstante la insistencia de los residentes, con el argumento de que son arterias viales principales con mucho tránsito. El único módulo policial en la urbanización está en la avenida principal, conocido como La Pecera.

En medio de los vehículos que circulan por la vía, ese pequeño módulo está desolado. “Los policías hacen un recorrido por poco tiempo y luego se marchan”, manifestó uno de los residentes.

Debido a esa situación, los habitantes afirmaron que han acudido a la Alcaldía de Sucre donde les han respondido que no disponen de los recursos para funcionarios policiales y las patrullas. “Si los gobiernos municipales no nos dan seguridad, al menos que nos dejen tomar nuestras propias medidas para estar más tranquilos”, coincidieron los vecinos.

Crímenes. Los residentes de Macaracuay se comunican entre ellos por medio de un grupo de Whatsapp. Cualquier irregularidad que sus integrantes observen la comunican por ese medio, por el que también han sabido de casos de hurtos en quintas (las que permanecen solas y nadie las cuida), asaltos en medio de la calle y dentro de las casas donde someten a sus moradores y perpetran secuestros en las entradas de las zonas residenciales cerradas o vías principales.

En el parque Yare, ubicado en la avenida del mismo nombre, es un punto de vigilancia para los delincuentes, aseguró Fernando Ojeda, residente de la urbanización. Las personas que asisten al lugar para trotar, caminar, sentarse en algunos de los bancos de concreto o jugar en la cancha deportiva dentro de las instalaciones, son blancos para los asaltantes. “Ellos miran si alguien saca un teléfono y esperan a que se vaya. También han robado a la gente estando dentro del parque”, relató.


Déficit de funcionarios en la Policía de Sucre

Al referirse al problema que se presenta con la poca cantidad de policías en la urbanización, Manfredo González, concejal del municipio Sucre, aseguró que se debe a la falta de presupuesto y que afecta a todos los cuerpos policiales del país. “Uno de los fenómenos es que nuestros funcionarios se van a la seguridad privada porque les pagan tres veces más”, afirmó.

“Hoy en día contamos con organismos que rondan los 700 funcionarios nada más”, dijo.

Según estándares internacionales, y debido a la gran proporción del municipio Sucre, su policía debería tener 4.000 funcionarios. “Tenemos menos de 25% de esa cifra”, apuntó.

Aseguró que las garitas de vigilancia que los vecinos de Macaracuay demandaban no se han instalado porque los residentes de El Llanito, urbanización que colinda con Macaracuay, han reclamado que no desean su instalación. “Los vecinos de El Llanito no lo quieren porque usan esas vías como escape para no atravesar la principal que es una subida muy empinada”, señaló.

También indicó que “no se quiere enfrentar una comunidad con la otra, así que la alcaldía decidió no enfrentarlos al poner la garita”.

“A las 7:00 pm parece que fuera de madrugada”, indicó Fernando Ojeda, residente de Macaracuay. La urbanización no escapa de la oscuridad y la delincuencia que se adueñan de Caracas.