La oscuridad se adueñó de la Escuela de Comunicación Social de la UCV

La matrícula descendió paulatinamente de 1.000 estudiantes a 500. Las promociones que antes eran de 80 o 60 personas ahora son de 20 o 30 estudiantes

La Escuela de Comunicación Social (ECS) de la Universidad Central de Venezuela (UCV) no se escapa de la realidad que atraviesa el país. Donde la luz solar no llega, brilla la frustración y el desencanto. En la oscuridad se escucha el silencio que envuelve a quienes estudian para no callar. 

En un mes y medio, se registraron seis hurtos del cableado que surtía de energía al edificio donde también funcionan las escuelas de Antropología y Nutrición y Dietética.

El edificio blanco, ubicado a la izquierda del arco de la entrada principal de la UCV, recibe a través de las ventanas un poco de iluminación natural que permite que los profesores, alumnos y personal administrativo realicen las actividades que no requieren de electricidad.

Pedro Reyes, secretario general del movimiento estudiantil GeneraciónECS, señaló que para los ladrones es fácil hurtar el material porque la tanquillas donde van los cables se encuentran en la parte externa del edificio aislado de la Facultad de Humanidades y Educación.

“Los robos empezaron en los balcones, los ladrones subían y se llevaban los cables de allí. Luego se llevaron el cableado de las tomas eléctricas principales, que son externas y de fácil acceso para todo el mundo”, dijo en exclusiva para El Nacional Web.

Foto: José Daniel Ramos | @Danielazo21

El último hurto ocurrido en la ECS fue el más grande que se ha registrado. Se llevaron cables de cobre calibre 750 mcm, un material difícil de trasladar, por lo que fue necesario utilizar un automóvil que dejó marcas en el cemento y la grama que rodea al edificio.

Los estudiantes de Comunicación Social han solventado, de alguna manera, la falta de luz artificial con algunos cables que la Escuela de Nutrición, que tiene luz en algunos sectores, les prestó para iluminar algunos salones en los que cada día menos personas reciben clases.

Para restablecer el servicio eléctrico es necesario invertir una gran cantidad de dinero en cables de aluminio, un material menos valioso, pero la suma es difícil de reunir para los estudiantes, por lo que esperan la ayuda de autoridades del Viceministerio para la Gestión y Educación Universitaria, que se mostraron interesados en resolver el problema.

Foto: José Daniel Ramos | @Danielazo21

Aumenta la deserción

El primer semestre de 2018 ha sido de gran dificultad para los estudiantes, profesores y personal administrativo de la ECS, que tampoco escapa de la realidad del éxodo venezolano y la falta de transporte y de efectivo.

“La ECS está presentando muchísimas carencias a nivel académico. En principio por el éxodo de profesores que tenemos en todas las universidades del país, en especial en las públicas, donde los sueldos son bastante bajos. Ya sabemos que al menos tres o cuatro profesores más van se van a ir apenas termine este semestre”, señaló Reyes.

Los profesores y alumnos han llegado a acuerdos para realizar las clases mediante videollamadas o para entregar los trabajos por correo electrónico, debido a que en muchas oportunidades les resulta complicado llegar a la Ciudad Universitaria por la falla de transporte superficial y las continuas fallas en el Metro de Caracas.

El estudiante de sexto semestre informó que la matrícula de la ECS pasó de 1.000 estudiantes a 700, de los cuales solo 500 asisten a clases regularmente.

“Hay mayor deserción estudiantil cada vez que se inscribe un nuevo semestre. En la inscripción del primer semestre de 2018 hubo una deserción aproximada de 30%, en especial en los primeros cuatro períodos de estudio”, señaló.  

Orlando Luna, coordinador académico de la ECS, reiteró que la población estudiantil ha disminuido considerablemente durante 2018.

“En el caso de la ECS hemos tenido una deserción de 30% en la inscripción, al inicio del semestre. Luego hay una merma de esa inscripción: tenemos una asistencia irregular a clases de entre 40% y 60%”, señaló.

Indicó que anteriormente de la ECS egresaban entre 50 y 80 licenciados, pero ahora las promociones son de 20 o 30 estudiantes. “Hemos caído muchísimo”.

Informó que las autoridades han tenido que elaborar horarios para que los estudiantes asistan solo dos días a la semana a clases a recibir una sobrecarga académica de hasta 12 horas de estudio seguidas.

“La idea es que el estudiante venga, se compenetre y que viva la vida de campus, pero nosotros estamos planificando para que los estudiantes vengan lo menos posible”, afirmó.

El sentir del estudiante

El secretario general de GeneraciónECS consideró que los jóvenes tienen incertidumbre de saber si valdrá la pena invertir cinco años de estudio, o más, en un país que atraviesa una situación complicada.

Aseguró que se ha popularizado la modalidad de presentar el trabajo especial de grado por videollamada porque los tesistas debieron salir del país antes de ese momento.

Quienes cumplen con el último requisito académico intentan asistir al acto de grado por el sentimiento que representa graduarse bajo las nubes acústicas hechas por Alexander Calder.

“Generalmente, las personas a las que corresponde graduarse asisten por la mística que existe de graduarse en el Aula Magna, sin embargo, algunos estudiantes reciben sus títulos por Secretaría”, comentó.

El Centro de Estudiantes de la ECS trabaja en beneficio del estudiante, por lo que utiliza la vía institucional para solventar los inconvenientes que se presenten durante el período académico y la parte motivacional, con charlas con reconocidos periodistas nacionales, para estimular al estudiante para que no abandone la carrera.

Foto: José Daniel Ramos | @Danielazo21

En los pasillos de la ECS que reciben la  tenue iluminación natural, están los estudiantes preparándose para los exámenes de fin de curso. Las dudas y las risas surgen en cada conversación rodeada por el sentimiento que despierta estudiar, disfrutar y padecer en la casa que vence las sombras.


“Lo que está pasando es bastante triste. Es deprimente, no tenemos agua ni luz. Estamos a la espera de saber si vamos a tener semestre en septiembre y nos da miedo dejar la escuela sola en vacaciones, porque quizá cuando volvamos no queda lo poco que hay”, expresó Yohennys Briceño, estudiante de sexto semestre.

Señaló que la inseguridad reina cada día a las afueras del edificio blanco.

“Hay momentos en los que tenemos que resguardarnos porque abajo hay hombres con navajas y si quisieran entrar lo pudieran hacer”, comentó.

Admitió que admira profundamente a los profesores que aún asisten a las aulas de clases a impartir conocimiento a las nuevas generaciones de periodistas ucevistas.

Laura Praderes, estudiante de segundo semestre, se siente bailando a la misma vez dos canciones con diferentes ritmos. Siente orgullo por haber ingresado a la UCV gracias a sus calificaciones y decepción por haberlo hecho cuando la universidad atraviesa un momento difícil.

Aseguró que le sorprende que algunos profesores sigan dando clases a pesar de la precaria situación  de la escuela.

Praderes, quien también es miembro de GeneraciónECS, señaló que el movimiento estudiantil está preparando campañas para recaudar fondos y ayudar a solventar los problemas de la ECS.

“A nosotros nos queda trabajar en pro de la escuela, hacer lo posible para mejorar la situación. Creo que a pesar del cansancio que nos generan tantos problemas, siento que el cariño hacia la escuela y las ganas de seguir avanzando es lo que mantiene nuestra resiliencia”, indicó.

Se habla de la posibilidad de cerrar las puertas y de iniciar un paro, por lo que la incertidumbre de qué pasará con la escuela de periodismo más antigua de Venezuela contagia a los estudiantes que han aprendido a querer de una manera indescriptible a la casa que los forma profesionalmente.

Mientras tanto, en sus pasillos medio iluminados se siguen redactando crónicas y reportajes que reflejan la realidad de un país en el que ser periodista es una profesión de riesgo.

Allí, en sus pisos de granito, descansan los libros de grandes escritores como Gabriel García Márquez y de la historia de la prensa en Venezuela, que hacen reflexionar sobre cuánto ha costado mantener vivo al periodismo y anhelar, cada día más, el momento en que las rotativas, las radios, la televisión y los medios electrónicos trabajen como nunca se ha soñado.

Foto: José Daniel Ramos | @Danielazo21


El poder para moldear el futuro de una República estará en manos del periodismo de las generaciones futuras.

Joseph Pullitzer