Gustavo Hernández Díaz: “La diáspora no se oculta con un show mediático”

Para el profesor de la UCV y director del Centro de Investigaciones de la UCAB, las redes son imprescindibles para la democracia. “El carnet de la patria es sometimiento, humillación, vil chantaje, tecnología al servicio de la represión”, dice

Manuel Sardá

—Ante la dictadura mediática, ¿procede la guerrilla comunicacional?

—Procede la democratización de las comunicaciones.

—Un mundo sin Internet…

—Colapso mundial. Totalitarismos y fundamentalismos harían de la suyas.

—Venezuela sin Internet… 

—La oficialista Cantv bloquea medios digitales por censura. Casos: El Nacional, El Pitazo, La Patilla…    

—¿La ganancia de “tumbar” la señal de web nacionales?

—No les conviene que el mundo se entere del caos nacional, aspecto que resulta imposible en la sociedad red interconectada.   

—¿Y de cerrar fuentes internacionales?

—Diría el gobierno: “Dentro de la dictadura todo, fuera de ella nada”.  

¿El reto de Instagram?

—Sin comunicación y redes sociales no hay democracia. Instagram es una de las tantas ventanas de una red concebida como espacio de libertad. Si cierran una, se abre otra. Esta batalla la tienen perdida los totalitarismos.

—¿Encadenará Twitter el régimen?

—¡Abajo cadenas!, gritaba el prosumidor (usuario y productor en redes sociales).  

—¿Es la red imprescindible?

—Imprescindible para fortalecer la democracia, la pluralidad cultural y el intercambio de información y de conocimiento.  

—¿La red más inútil? 

—La que desinforma, crea caos y viraliza patologías humanas.  

—¿El doble filo de las redes sociales?

—Depende del fin que le dé el usuario. El llamado Estado Islámico utiliza las redes para globalizar su terrorismo.

—¿De los medios oficialistas?

—Tiene un solo filo: propaganda, culto de la personalidad, desinformación y tergiversación de la historia.  

—¿Y de lo que queda de independientes?

—De los medios independientes queda nada más y nada menos que libertad de expresión y ética comunicacional en el contexto de esta opresión gubernamental.

—¿Satisface la TV venezolana las necesidades informativas de la población?

—Su plato fuerte es la autocensura.

—¿La incomunicación de la comunicación en Venezuela?

—La censura, la autocensura, la desinformación, la propaganda, el soliloquio de las cadenas, el bloqueo de redes sociales, y pare de contar.

—¿Qué sería del régimen sin su hegemonía?

—Impensable. Necesita controlar los medios para narrarnos su fantasía de país.

—¿La incomunicación de la oposición?

—No contar con medios libres y plurales.

—¿Del régimen? 

—Totalitarismo no dialoga.

—¿Para qué sirvió el diálogo?

—Creo que la oposición aprendió que la Constitución no se negocia.

—¿Es ya esto una dictadura?

—Tiene 18 años.

—¿Por qué intelectuales que criticaban los gobiernos de la democracia ahora se aferran a un régimen fascista?

—Entre otras razones, el afán de lucro.

—¿Defiende el lector sus medios?

—En las redes sociales se observa el descontento cuando se cierra un medio de comunicación.

—¿Sigue siendo la “bolivariana” una “revolución” netamente semántica?

—No es solo semántica, opresora. Es un régimen que será recordado, en esta coyuntura, entre otras cosas por el desabastecimiento de alimentos y medicinas, por la violencia cotidiana que nos azota y por la inflación más alarmante del mundo. En cambio, hace mucha falta la semántica democrática que abreva de la Constitución, de los derechos y libertades esenciales.    

Comunicacionalmente, ¿qué es el carnet de la patria?

—Sometimiento, humillación, vil chantaje, tecnología al servicio de la represión, transgresión de la Constitución nacional.  

—¿Qué tal el regreso de venezolanos de Perú en un avión enviado por Maduro?

—La diáspora no se puede ocultar con un show mediático. Reza el dicho popular que “todo ladrón juzga por su condición”.

—¿Cómo lavar la imagen del régimen?

—Imposible.

—¿Y de la MUD?

—Debe aprender de sus errores y perseverar en la restitución de la democracia.  

—¿El tiempo real de comunicación de una cadena?

—El monólogo puede durar hasta una jornada de trabajo. El tiempo psicológico resulta una eternidad aun cuando te lo resuman.

—¿Cómo terminará el grueso de los medios comunitarios y alternativos?

—Ya terminó hace tiempo; son voceros del régimen, no merecen el calificativo de alternativos.  

—¿Intervendrán las investigaciones de la comunicación? 

—Aun cuando nos impidan divulgar, seguiremos insistiendo por otras vías. “Pensamos insistir” es el lema de la revista Comunicación desde hace 40 años.   

—¿Prevé un Granma?

—Ya existe la “granma-mediatización”: el gobierno controla sus medios de (in)comunicación y de (des)información.

—¿Y una TV única?

—TV-cadenas y propaganda impera en la programación televisiva en Venezuela.     

—¿La eficacia del G-2 cubano?

—No se pone en duda.

—¿Se alejará el país de la “aldea global” de McLuhan?

—El gobierno censura la Galaxia Gutenberg, acelera el cierre de medios impresos y desde luego bloquea la Galaxia Internet, pretende impedir el libre flujo de información en el ámbito global.  

—¿Cuánta tinta fresca le quedaría a la prensa?

—IPYS reporta que 35 medios impresos cerraron en el país entre 2013 y 2018.

—Alrededor de 100 emisoras de radio y 50 periódicos han  sido cerrados por la “revolución”, ¿desaparecerá el emisor?

—No desaparecerá. Siempre habrá una rendija en la red para comunicar e informar.

¿Qué pasaría en Venezuela si los medios terminasen siendo militarizados?

—Ya han comenzado, tenemos una TV-FANB.