[CRÓNICA] Así viví una noche de terror en Caricuao

Eran aproximadamente las 9:30 pm cuando gritos y detonaciones en la UD3 de Caricuao inundaban varias calles del sector.

Disparos, explosiones y humo de bombas lacrimógenas protagonizaron la noche de este miércoles en la parroquia Caricuao del municipio Libertador, en Caracas. El descontento de los habitantes respecto a la gestión del presidente Nicolás Maduro parece ir en aumento, pues, en otras épocas, era impensable que los vecinos de la zona salieran a trancar vías, gritar consignas, y mucho menos, enfrentarse a funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB).

Las detonaciones parecían no tener fin y la gente persistía en la calle. Desde las residencias de la UD2, donde reinaba la incertidumbre y se escuchaba con desespero a los vecinos gritar “Auxilio”, “Asesinos”, entre muchas otras frases angustiantes, los residentes se acercaban a las ventanas y, tratando de dilucidar algo entre el humo y los demás edificios, con cacerolas y pitos intentaban apoyar a todas las personas que se encontraban en las calles y se enfrentaban a los abusos y atropellos de los efectivos que no tenían suficiente con reprimir: también irrumpieron con tanquetas y destruyeron el enrejado de varias edificaciones. Las personas que en ese momento llegaban a sus casas, corrían desesperadas hacia las entradas de sus residencias.

Alrededor de las 11:00 pm, el ambiente estaba muy tenso y algunos vecinos indignados con la situación, a los que no les bastaba con gritar “Maduro dictador” desde sus casas, decidieron tomar acciones y bajar a trancar la avenida principal de Caricuao, cerca de la estación del Metro. Encapuchados y vestidos de negro, los residentes empezaron a recoger desechos para impedir el paso vehicular por esa vía, la cual se debe cruzar obligatoriamente para poder salir del sector. Si bien algunos habitantes se sentían molestos ante tales acciones y hasta les arrojaron botellas, estos osados no se detuvieron y siguieron con su tarea. Desde residencias cercanas, algunos espectadores les gritaban cuando algún carro se acercaba o cuando los funcionarios parecían aproximarse para que tuvieran tiempo de correr y resguardarse, funcionado así como una suerte de vigilantes nocturnos.

Para las 11:25 pm, cuando los desperdicios ya empezaban a llenar la vía principal, desde uno de los extremos de la avenida, alguien disparó una bomba lacrimógena hacia el estacionamiento de la urbanización Andrés Eloy Blanco, en la UD2, donde afortunadamente no se encontraba nadie protestando. Por suerte, el equipo antimotín no impactó contra ningún automóvil, así que no hubo daños graves.

Rato después, pasadas las 12:00 am, cuando ya no quedaba prácticamente nadie en las calles, los gritos se habían aminorado y la represión comenzaba a detenerse. A esa hora, las tanquetas y los vehículos de los cuerpos de seguridad empezaron a abandonar UD3. Personas que seguían despiertas debido al miedo, la preocupación y la incertidumbre del momento, aprovecharon para gritarle a los efectivos “Cobardes”, “Jalabolas” y “Asesinos”, mientras estos se retiraban. 

Caricuao se suma a todos los sectores de Caracas, y del país, en los que el temor, y al mismo tiempo la valentía, parece incrementarse a una velocidad vertiginosa ante las acciones del gobierno nacional. “Caricuao despertó”, aseguraban entre alaridos los habitantes de esta parroquia, haciendo alusión al hecho de que todas esas horas angustiantes que vivieron los vecinos podrían ser solo el principio de lo que vendrá después.