Líneas entre dos: Angustias de Caribes, Tiburones y Bravos

Cuando el arrebol de la tarde cae sobre el cielo de la LVBP nacen las tranquilidades y angustias. Los que gozan de paz son los que tienen un techo que los resguardará de la noche decisiva de enero; ellos son Navegantes del Magallanes, Leones del Caracas, Cardenales de Lara, Águilas del Zulia y Tigres de Aragua, aunque estos últimos no habían conseguido el asterisco de la postemporada en la mañana dominical, estaban a casi nada de lograrlo.

La zozobra habita en el alma de Caribes de Anzoátegui, Tiburones de La Guaira y Bravos de Margarita. Del trío solo uno sobrevivirá, mientras que los otros dos se hundirán la sopa volcánica de la eliminación. El tormento no es igual para todos. La tribu lo sufre en menor medida y eso se debe a que ayer amaneció con el número mágico en 5 con respecto a los escualos y en 4 al medirse con los isleños.

Los juegos de ventaja que poseen los indígenas sobre los sotaneros les garantiza, en el caso más fatalista, poner en riesgo su privilegiada posición en la víspera de Navidad o después de las festividades. Y, si bien la situación es una mata de envidia para salados e insulares, es una complicación que buscó el cuerpo de pitcheo de los anzoatiguenses.

Significaría una herejía a las estadísticas evaluar positivamente la colectividad de los brazos aborígenes. Antes de la jornada del domingo, los abridores tenían una efectividad global de 5.62 y los relevistas de 4.94, en ambos casos son los peores guarismos del campeonato. El único iniciador decente ha sido Daryl Thompson.

Su ofensiva, aunque indudablemente peligrosa por la capacidad de extrabases que hay en los bates de René Reyes, Balbino Fuenmayor, Luis Jiménez, Tomás Telis y Niuman Romero, tampoco ha sido el vendaval de embestidas que se esperaba. En 56 partidos su promedio de anotaciones fue de 4.66, si esa cifra se compara con las 5.18 carreras limpias que permiten los serpentineros cada nueve innings, se logra entender mejor el predicamento en el que está metido el equipo más constante de los últimos años.  

Ha de resultar desesperante pertenecer al seno de Tiburones y Bravos. La guadaña les da cacería y ni siquiera la motivación de escapar del filo del final los ha metido en una buena racha.

La última vez que los escualos estuvieron en los puestos clasificatorios fue el 11 de noviembre y compartieron la sexta casilla con Aragua. Después de eso las gráficas evidencian un desplome con pocos picos de recuperación. Muchas cosas han salido mal, a pesar de que en el papel había grandes promesas.

Si bien los números hablan claramente de las penas -La Guaira ha desperdiciado un montón de chances las veces que ha conseguido corredores en posición anotadora-, es difícil hallar una voz que explique las dificultades, más allá del gerente deportivo Cristóbal Colón y el manager Oswaldo Guillén. Este reportero no ha tenido éxito al hablar con los altos ejecutivos del club, aunque el auricular está caliente de tanto que lo ha intentado.

Y los Bravos… Si solo hubiesen logrado dar los grandes batazos, esos que chocan con las bardas o las dejan atrás, y que traen racimos de carreras, es muy posible que estuviesen en el lugar de Caribes o incluso más arriba. Con altibajos y todo, el pitcheo ha estado allí (4.04, la cuarta mejor efectividad), pero su OPS (embasado y slugging) es de solo .675 y apenas han pegado 9 jonrones… Jesús “Cacao” Valdez y José Vargas poseen más fuerza que toda la isla junta.

La sobrevivencia se ha reducido de ocho a tres. Es hora de comenzar a escribir los epitafios para evitar correderas cuando se consumen las tragedias.

@AnSanchezRu