Al calor de la butaca: Pacto de vida y muerte

Isaac Chocrón Serfaty (1930-2011), economista, dramaturgo, traductor, ensayista y novelista venezolano, es ?sin duda? una de las más destacadas voces del teatro moderno venezolano. Junto a José Ignacio Cabrujas y Román Chalbaud, con quienes fundó El Nuevo Grupo, se les consideraba la ?santísima trinidad? de las artes escénicas de nuestro país. De su vasta obra teatral que se desarrolla desde finales de la década de 1950 y hasta los últimos años de la década de 1990, destacan títulos como Animales feroces (1963), Asia y el Lejano Oriente (1966), O. K. (1969), La revolución (1971), La máxima felicidad (1975), Simón (1983) y Clipper (1987) entre otras que, de manera significativa, han dejado una importante huella en la dramaturgia venezolana.De sus últimos textos destaca Escrito y sellado, representado por primera vez en abril de 1993, en un montaje dirigido por Ugo Ulive, con las actuaciones de Fausto Verdial, Luigi Sciamanna, Gonzalo Velutini, Carmen Palma y Astrid Mujica, presentado en la sala del entonces Banco Consolidado (hoy día Centro Cultural BOD). A 23 años de su representación y a 5 años de su fallecimiento, la fundación que lleva el nombre del escritor, bajo la dirección de Javier Vidal, trae nuevamente a escena este texto, en una puesta más íntima, actualmente en cartelera en la sala Espacio Plural del Trasnocho Cultural. Juan Carlos Ogando, Theylor Plaza, el mismo Gonzalo Velutini, Gladys Seco y Diana Díaz, asumen respectivamente en esta oportunidad los roles de Isaac, Luis, el padre Miguel, Sara y Nancy, quienes habitan el universo del texto escrito por Chocrón a través del cual, noche a noche y hasta principios de diciembre, vuelven a escena como figuras fantasmales.Con un profundo contenido autobiográfico como toda su obra, inspirada en recuerdos familiares tanto de la propia por naturaleza como de aquella elegida a lo largo de su vida, Escrito y sellado es quizás de sus más personales y entrañables piezas por retratar a manera de catarsis, el dolor y el duelo asumido por el dramaturgo tras el fallecimiento de Luis Salmerón, joven fotógrafo venezolano, quien formó parte de sus más cercanos afectos y cuya muerte a causa del VIH lo marcó significativamente. Escrito y sellado es el acuerdo que pactan en la obra Luis e Isaac, tras la decisión del primero de no seguir tomando los medicamentos que le mantienen con vida prolongando su agonía, para aceptar de esta manera su eventual muerte en paz, como acto final de liberación. Desde la distancia de su permanencia en una universidad norteamericana, donde asistirá como profesor invitado en Literatura, Isaac podrá recordar y sentir esa pérdida, junto con la compañía de un cercano amigo convertido en sacerdote católico, con quien el escritor, como ateo, confrontará aspectos religiosos intrínsecos a su formación judía que les permitirán a ambos convivir con sus tragedias personales.Javier Vidal nos ofrece su aproximación a esta historia a través de un sobrio montaje donde sus personajes se debaten entre la confrontación diaria de la vida, mediante sus alegrías y tristezas, con el sufrimiento causado por la pérdida de un ser querido y su trascendencia en la memoria a través de esa presencia etérea que permanece en el tiempo. Una oportunidad única de aproximarnos a uno de los más hermosos textos del autor, acompañado en escena con la música especialmente compuesta para este montaje por el pianista Arturo Sánchez, quien la interpreta en vivo durante su representación.