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Anecdotario tras los sabores de la Colonia Tovar

Quien vaya a este recodo de raíces germanas en las montañas de Aragua, conseguirá que mantiene su semblante presto para recibir a lasvisitas. Aquí, los alemanes que llegaron luego y los descendientes de los fundadores, siguen cocinando buenas historias de sabores que recuerdan sus tradiciones, acopladas a estas tierras

Gabriele Baumgartner comienza a amasar los panes alemanes que aprendió en su Múnich natal desde las 12.00 de la madrugada. Desde entonces no se detiene en toda la noche. A lo sumo, cuenta su hija Felicitas, quien la ayuda desde la 5.00 am., duerme tres horas al día. En una casa de la Colonia Tovar va elaborando el típico brezelt salado y una versión azucarada que ideó para los fieles locales, “porque a los venezolanos les encanta el dulce”, cuenta ella y se ríe. A su vez, prepara berlinesas o bombas, que en Alemania se rellenan de mermelada y ella propone también con arequipe. O su pan integral de semillas y sin azúcar.


Gabriele llegó a Venezuela hace 20 años porque el sueño de su esposo era este país. En la Colonia Tovar la llaman “Gabi, la alemana”, ya que es de la camada más reciente de inmigrantes germanos. En su hogar trabaja hasta 20 horas al día multiplicando los panes que aprendió desde los 15 años en su Bavaria de origen. “No me quejo. Tengo trabajo”, cuenta y sonríe. Los fieles de sus panes tocan su puerta para buscarlos, aunque ellas también los ofrecen en hoteles y restaurantes de la Colonia.


En otra casa de este pueblo de Aragua, Gustavo Suhr, su hermana Kareny su mamá Petra Kanzler se esmeran desde hace 10 años para elaborar panes y galletas de Tradiciones Mori, que no solo se venden en la Colonia Tovar: además, viajan con las hortalizas y frutas de la región a lugares del país como Mérida o Margarita. A sus 28 años de edad, Gustavo Suhr, cuarta generación de los alemanes que llegaron a la Colonia para quedarse, comienza entre las cuatro y cinco de la mañana a hacer sus panes blancos o integrales, de cebolla y tocineta. A buen resguardo tiene a Edna, la masa madre con el nombre de su abuela, que es parte de la que le diera el panadero Nelson Suárez, de Yaracuy, hace ocho meses cuando ofreció allí unos cursos. Desde entonces la usa en sus panes. Además, se propuso rescatar el pan dulce coloniero, que ahora elabora con cerveza, eneldo e hinojo, especias que, afirma, utilizaban sus ancestros tradicionalmente. “Queremos ayudar a rescatarlos sabores que identifican a la Colonia y su calidad”.


La Colonia Tovar mantiene, cuidado y tenaz, el semblante del pueblo germano que prosperó en Aragua y que agradece las visitas. Parte de la cuarta, quinta y sexta generación venezolana de los alemanes que llegaron para quedarse desde 1843 conservan esa tradición que hermanó lo traído de Alemania con lo aprendido en estas montañas de Venezuela. Ahí hansurgido distinciones propias que llevan el apellido coloniero: desde una forma de hablar alemán hasta panes y galletas distintivas de este lugar. Los fines de semana se apuestan en la calle los vendedores de hortalizas y frutas, mientras en los balcones siguen las flores, para anunciar la tenacidad de enfrentar, con buena cara, los tiempos que corren.

Sabores y burbujas. De sus 38 años recién cumplidos, Ronald Gutmann lleva 13 a cargo del hotel Selva Negra de la familia, el primero creado en la Colonia Tovar. Estudió cocina y hotelería en Alemania,durante 10 años se dedicó a hacer pasantías en Europa y luego llegó para liderar el hotel y su cocina que estaban en manos de sus padres. “Nuestro orgullo es preservar las recetas bávaras. También aprovechamos ingredientes de la región: tenemos lo que se produce aquí y los del mar porque tenemos cerca Puerto Maya”.  Por ello, en su carta puede haber ostras junto a la rodilla de cochino. Desde la Cámara de Turismo, lidera el empeño en recordar las propuestas de calidad de la Colonia. “Nuestros productos charcuteros, por ejemplo, son insignia. Entre todos los productores pueden hacer hasta 25 tiposde salchichas y 30 de fiambres, aunque algunos sean por encargo y otros de temporada”. El año pasado, Gutmann mereció una mención de los Tenedores de Oro de la Academia Venezolana de Gastronomía por sus esmeros promoviendo la región.


Las cervezas, obvio, también son emblema de la Colonia. Allí se creó la Cerveza Tovar en 1999, que ahora multiplica el nombre de su origen en las botellas que llegan a distintas regiones del país. A estos pioneros les han seguido otros. En 2013, Enrik Suhr y Héctor Rutman decidieron sumarse y crear su cerveza artesanal, orgullosos de sus ancestros. “El primer registro de una cerveza en Venezuela está en la Colonia y es de 1843”, cuenta Suhr. En honor de los pioneros la bautizaron Benitz y ahora ofrecen sus distintas variantes en una terraza con vista a las montañas. Ahí tienen el pequeño galpón donde las elaboran y quienes llegan en los recorridos turísticos se pueden enterar de cómo hacen sus dos cervezas pale ale, una de ellas con cebada que traen de Múnich; su cerveza tipo stout con cacao Río Caribe; una roja bautizada Jokili, en honor a su tradición de arlequines de carnaval y la malta artesanal, que sirven directo del sifón.

Gustavo Ruiz, primo de Enrik, también apostó con su hermano Juan Carlos Ruiz por otra cerveza que enuncia en su bautismo el orgullo de su
proveniencia: La Coloniera. “Hemos tropicalizado las cervezas tradicionales y son más suaves”. Junto a Tulio Misle, quien elabora vinos de frutas bautizados Mussle Wein, idearon una cerveza para la que aprovechan frutas de la Colonia como fresas y moras.  Sus burbujas solo las consiguen allí. “Quienes vienen, quieren tomar algo local”, asegura Suhr. Él, que es de la sexta generación de alemanes que llegaron a escribir esta historia, son parte de quienes la siguen construyendo con el sello propio de la Colonia.


Burbujas Tovar
En 1999, Kilian de Fries, de padre alemán y madre libanesa, estaba en la Colonia Tovar de visita y vio como traían los instrumentos de lo que tió para que le dieran trabajo a cambio de una modesta paga y aprendizaje. Se mudó entonces a la Colonia y asumió como pasante todas las labores de la entonces incipiente cervecería. Tras irse un tiempo para formarse como maestro cervecero en Estados Unidosy Alemania, hacer un máster en finanzas y mercadeo, recibió la llamada de Anton, su antiguo jefe y maestro cervecero, quien le contaba que se iría a Alemania y lo invitaba a volver. “Tú amas mucho esto”. En efecto, De Fries, quien ahora es gerente y maestro cervecero de esta cerveza con esencia artesanal y dimensiones en crecimiento, traduce su entusiasmo cuando habla del tema. “Queremos crear una cultura cervecera”. Tienen seis alternativas, entre las que se cuenta la hefeweizen, sin filtrar con trigo, que propusieron en 2009, aunque muchos le aseguraran que era una locura para el momento. Antes de que él tomara las riendas, ya habían decidido mudar la fábrica porque les pidieron el local. “Estamos en La Victoria, cerca de la Colonia”. De ahí procuran llegar a distintas regiones del país y, obviamente, quien vaya a su lugar de origen las consigue. “Cada botellita nuestra es como una embajada de la Colonia Tovar”, asegura De Fries.sería la Cerveza Tovar, creada por dos colonieros. De Fries se acababa de graduar de ingeniero, le apasionaba la elaboración de cervezas e insis


Sus señas

*Los panes de Gabriele Baumgartner se consiguen en algunos hoteles de la Colonia Tovar. También se pueden comprar en la puerta de su casa, apostada más arriba del hotel Bergland. Su teléfono: (0244) 355 1364.

*Los panes y galletas de Gustavo Suhr y su familia se consiguen en distintos lugares de la Colonia Tovar. Los elaboran en el sector El Museo. Su teléfono: (0244) 6115385. Instagram: @tradicionesmori

*La cervecería Benitz tiene su biergarten a cinco minutos del pueblo, en la calle Palmarito. En Semana Santa planean celebrar ahí un festival estilo medieval.

*Las señas en Instagram de las cervezas vinculadas a la Colonia Tovar son @cervezatovar @cerveceriabenitz @cervezacoloniera

*La Cámara de Comercio de la Colonia Tovar tiene una cuenta de Instagram para promover sus novedades: @lacoloniatovar

*La periodista María Luisa Ríos, a cargo de la página web Milsabores, organiza eventualmente tures a la Colonia Tocar. En Instagram: @1000sabores

*Embutidos Gunter está en el sector Mata Palo, vía a La Victoria.  Los recorridos turísticos pasan por ahí. En Instagram: @elrinconaleman


Los embutidos de Gunter

Gunter Hubrig estudió las claves para ser maestro charcutero en Colonia de su Alemania de origen. En los años ochenta, tras tener algunos ahorros, decidió recorrer el mundo con su esposa Inge, pasó por Brasil, llegó a Venezuela  en 1981 y se en rumbó a la Colonia Tovar para conocerla. Una hepatitis llevó a su esposa al reposo que les cambiaría el destino. El entonces dueño de Charcutería Tovar le insistió en que trabajara allí tres meses y en vista de que igual necesitaban quedarse un tiempo, aceptó. La decisión temporal se transformó en permanente y Hubrig fue el maestro charcutero de Charcutería Tovar hasta 1993, el mismo año que logró un récord Guinness con la salchicha más grande del mundo. Desde 1994 creó Embutidos Gunter, donde elabora más de una treintena de salchichas, jamones ―como el selva negra―, patés y rodillas de cochino que propone ahumadas o saladas. “Mi papá solo hace las recetas alemanas y todas son libres de gluten. Hay quienes vienen preguntando por chistorras, pero esas son españolas”, cuenta Ina, una de las hijas que junto con sus padres regenta este lugar familiar donde ofrecen sus embutidos. Los fines de semana también proponen pinchos o sus platos de salchichas con salsa de curry