Disminuye número de alumnos de Educación en universidades

En aulas cursan hasta 8 estudiantes en las distintas menciones. Este año se retiraron de la UPEL más de 10.700 egresados por la carencia de incentivos, según el rector

Las aulas de las escuelas de Educación de las universidades están casi vacías porque son cada vez menos los jóvenes que quieren enseñar.

En la Universidad Católica Andrés Bello, por ejemplo, 350 bachilleres cursan las 7 especialidades de la carrera este año, 200 menos que en 2016, según datos de esa casa de estudios. En el salón de Keiber Camacaro, estudiante del séptimo semestre en Física y Matemáticas, solo hay otros 3 alumnos, pero en toda la mención de 8 semestres apenas hay 7 en total. “Quizá seamos la última promoción porque 4 o 5 nuevos ingresos no son suficientes para abrir un semestre, y eso es triste. Aunque las clases son más personalizadas, yo prefiero ver un salón lleno”, dice y recuerda que él, a los 17 años de edad, no esperaba estudiar Educación, pero un profesor de su liceo le estimuló. “Ahora puedo ver que los docentes en los liceos no infunden amor por la Educación, lo que hacen es aterrar a los estudiantes, sobre todo con las Matemáticas y la Física”.

Otros cuatro estudiantes cursan el 5° semestre de Biología y Química. “Comenzamos 6 en el 1° semestre, pero se fueron retirando”, afirma Abraham Ferrer, un joven que a los 20 años de edad ingresó al programa de becas El Maestro Soy Yo de la Fundación Andrés Bello de la UCAB, porque los test revelaban su vocación: “Esperaba ver un gentío para presentar las pruebas, pero no había nadie. Llegó otro muchacho y fuimos solo dos. Pensé lo mismo que ahora: hay una falla social; se subestima la profesión”.

Ricardo Morillo comparte el aula con otros 7 compañeros de 3° semestre de Ciencias Pedagógicas. “El país necesita Educación para hacer esperanza y por eso me gusta. Somos pocos, pero no me importa. Me gustaría empezar otra profesión, pero jamás dejaré las aulas”.

Un tema no resuelto. “En los últimos 10 años ha decaído sostenidamente en la UCAB el número de estudiantes interesados en estudiar Educación, y en la sede de Guayana es igual”, señala el decano de la facultad, José Francisco Juárez, quien confirma que la escuela, de haber sido una de las más demandadas en el año 1989, ha pasado a ser la que menos alumnos tiene, con una caída de 200 cada año.

En la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, UPEL, que forma docentes en sus 8 sedes en todo el país, graduó poco más de 400 en un año. “La UPEL tenía un promedio de 14.000 a 15.000 egresados a escala nacional, y ha disminuido drásticamente en los últimos 2 años. La intención para aplicar ha bajado también. El muchacho que egresa del bachillerato dice: ‘¿Para qué voy a estudiar?”, lamenta Raúl López Sayago, rector de la UPEL. Advierte que a la par que egresan los nuevos profesores, cada año atiende peticiones de retiro para radicarse en el exterior.

“Este año firmé más de 10.700 documentos de docentes, y eso es muy grave. Y es que no ven la posibilidad de crecer profesionalmente y de vivir con dignidad. Esto es lo que está generando el déficit de profesores en el país”, asegura Juárez.

La situación impacta en liceos y universidades. El déficit de profesores en educación media diversificada está en su etapa más crítica en 21 años: se calcula que en Biología, Matemáticas, Física y Química está por encima de 50%, informó recientemente el Colegio de Profesores. Esto no solo ha obligado a padres a asumir esas responsabilidades en liceos donde estudian sus hijos, sino también ha propiciado que el gobierno, a través de programas y misiones, escoja a bachilleres sin experticia para intentar sustituir la figura del profesor.

En los dos últimos años en la Unexpo se han convocado entre dos y tres concursos de credenciales y de oposición, y la mayoría queda vacante. “Para 80% de la carga curricular no hay aspirantes a partir del 6° semestre. Para el programa Docente Contratado en Formación ningún egresado quiso postularse”, explica la rectora de la casa de estudios, Rita Áñez.

Las autoridades universitarias coinciden en que una confluencia de factores favorece la falta de estudiantes de Educación. Aparte del tema vocacional, está la errónea aplicación de políticas públicas a favor del docente, y la fuerte contradicción de que la gente quiere que sus hijos tengan el mejor profesor pero no quiere que sus hijos sean docentes, refieren.

“Hay una intencionalidad ideológica no tanto para desestimular, sino para responder al proyecto bolivariano. Con la migración y la movilidad, pensamos de dónde vamos a sacar a docentes de relevo; la mística se ha ido perdiendo”, advierte Juárez.

El dato

Educación para Transformar el País fue una de las siete propuestas de un foro de Cerpe, realizado hace dos años. “La necesitamos para superar la pobreza y producir una sociedad democrática e inclusiva. No se trata de una educación para participar mejor en el reparto de riqueza, sino para formar ciudadanos con educación de calidad que debe transformar radicalmente la deficiente escuela que se ofrece a los pobres”, señala el informe.

Becarán a 100 jóvenes bien preparados que quieran ser docentes

Una alternativa para superar el difícil de cursantes de Educación, a falta de la atención del Estado, era ofrecer becas, se plantearon en la UCAB. “Si no tenemos estudiantes bien formados no podemos hablar de educación de calidad y el país entrará en una crisis profunda, y la pobreza y nuestra incapacidad para superar los problemas estructurales seguirá profundizándose”, señala el decano de Humanidades y Educación, José Francisco Juárez.

Desde el 23 de octubre, la Escuela de Educación de la UCAB inició las preinscripciones para el programa especial Educa 20-20, mediante el cual se ofrece a bachilleres entre 17 y 24 años de edad 100 becas para estudiar la especialidad. El lapso culminará el 13 de enero de 2018 y 14 días después los aspirantes podrán presentar la prueba de conocimientos para iniciar los estudios. La iniciativa de las autoridades de la Compañía de Jesús y de la UCAB tiene como objetivo incorporar a las aulas docentes altamente capacitados.

Juárez precisa que habrá mecanismos de selección para evitar los ingresos sin verdadera vocación al apostolado de educar con calidad y con el compromiso de atender los sectores sociales menos favorecidos. Al egresar, las pasantías se realizarán en los colegios de Fe y Alegría.

Recordó que los estados con más pobreza son aquellos donde existe mayor deficiencia de profesores: “Esto indica que mientras no exista educación de calidad más difícil será que salgamos de la pobreza que se convierte en estructural”.

Esta no es la primera vez que la UCAB otorga becas a través de la Fundación Andrés Bello, e incluso la Fundación Polar. En 2011 iniciaron el programa El Maestro Soy Yo. “Siempre hemos tenido abiertas las puertas para quienes quieran estudiar Educación y no tengan la posibilidad económica para hacerlo”, señala Juárez.