El triunfo de la prensa

Las cosas se han vuelto oscuras para la ex presidente de Argentina Cristina Kirchner y para sus compañeros de régimen. Una ola de repudio sacude los cimientos del peronismo capitaneado por ella y por su difunto esposo. En Buenos Aires y en las grandes ciudades claman por justicia ante el descubrimiento de una gigantesca depredación que se sospechaba, pero sobre la cual abundan ahora evidencias contundentes.

Pero las reacciones de repudio no han encontrado base en los discursos de la clase política. Es cierto que el presidente Macri y los miembros de su fracción en el Congreso se han empeñado en llamar la atención sobre las corruptelas de los gobiernos anteriores.

Sin embargo, las cosas  han dado un vuelco trascendental gracias al trabajo de la prensa libre que supo mantener sus fueros, en medio de grandes sacrificios, durante la gestión de quienes ahora van a  hacer larga fila para sentarse en el banquillo de los acusados.

Destaca en este sentido el trabajo de los redactores y reporteros de La Nación, periódico estelar de Buenos Aires, que se pusieron tras la pista de las pruebas que pudieran sustentar una acusación solvente contra la ex presidente y sus secuaces.

En el empeño toparon con unos cuadernos cuidadosamente anotados, durante años, por uno de los choferes que servía a una figura del entorno gubernamental. En los cuadernos se da cuenta de los movimientos fraudulentos de moneda en efectivo, en su mayoría divisas, a través de las cuales se financiaban las actividades del partido de gobierno y las cuentas personales de sus cabecillas, entre ellos la ex presidente y su esposo ahora difunto.

No se apresuraron los periodistas. Se dedicaron a constatar, a través de una minuciosa investigación que llevó meses, las anotaciones del chofer convertido  en cronista de un  largo catálogo  de fechorías.

Comprobadas las fundamentales, determinado el hecho de que se trataba de uno de los mayores asaltos al erario que se ha llevado a cabo en Argentina, los periodistas pusieron los cuadernos en las manos de la justicia para que comenzara el escándalo que hoy conmueve a la sociedad.

Ante la vista de la preciosa y contundente documentación, el juez inició el proceso que no solo puede conducir al castigo de una poderosa banda de malhechores encumbrados, sino también a un adecentamiento general de la política en Argentina.

Las revelaciones han obligado a algunos de los ministros de la ex presidente a confesar sus delitos, y lo mismo ha sucedido, hasta ahora, con una media docena de empresarios involucrados en la suciedad. Han reconocido sus culpas, después de desvelar, obligados por la solidez de las pruebas, los pasos que dieron y las truculencias que protagonizaron.

Los analistas insisten en que apenas se está ante una primera fase de la investigación, que solo se está viendo la punta de un colosal iceberg de inmundicias.

Quienes se preguntan por el papel de la prensa libre, por la importancia que tiene para la sociedad el trabajo de los periodistas, por lo que significa realmente un diario para los lectores a quienes sirve, encuentra respuestas de sobra en la admirable y valiente faena que hace en estos días La Nación de Buenos Aires.