Reconocimiento, no premio

Venezuela está sumida en una crisis política desde hace muchos años. El partido gobernante ha restringido el Estado de Derecho y orden constitucional, el Tribunal Supremo desposeyó del Poder Legislativo a la legítimamente electa Asamblea Nacional y estas fueron suficientes razones para convencer al Parlamento Europeo de que nuestro país más que en un conflicto político, está en un enfrentamiento de calado decisivo.

Ocupada por una tiranía que pretende presentarse con disfraz de socialismo revolucionario para justificar las prisiones de numerosos presos políticos, agresiones y torturas para reprimir manifestaciones de protesta o inconformidad con la expoliación cleptocrática, que ha condenado al pueblo a la misericordiosa dependencia de un infame patrón, ha despertado en los representantes de los pueblos europeos la voluntad de promover un cambio de estas inaceptables circunstancias.

El Parlamento Europeo consideró necesario aprobar algunas medidas de carácter extremo, como el pase de sanciones para señalar al gobierno venezolano que las circunstancias actuales no serán toleradas, y que se irán levantando barreras para aislar al país de su comunidad, que cerrarán fronteras a los responsables y sus mal habidas fortunas.

Pero adicionalmente, tal como lo expresó Antonio Tajani, presidente del Parlamento Europeo, la promoción de los derechos humanos y las libertades fundamentales constituye una prioridad fundamental para el ente, por eso anualmente se concede el Premio Sájarov en reconocimiento a quienes realizan una labor excepcional en defensa de los derechos humanos y las libertades fundamentales. Es una tradición de treinta años. Ahora la Venezuela democrática, hambrienta de libertad pero que cada día honra su gentilicio de bravo pueblo, ha sido distinguida como abanderada de esa enaltecedora lucha.

Nelson Mandela, las Madres de la Plaza de Mayo, ¡Basta Ya!, Kofi Annan, Oswaldo Payá, Reporteros sin Fronteras, Malala, Raif Badawi, las Damas de Blanco, Mahfouz y Guillermo Fariñas son algunos que engalanan esta distinción. Reconocida nuestra patria representada por un ramillete de valientes es un gran estímulo pero más aún, un enorme compromiso para continuar sin desfallecer, bien sabemos que la victoria aguarda solo a quienes persisten.

El estatuto acuerda conceder el premio a logros en uno de los siguientes ámbitos: defensa de los derechos humanos y las libertades fundamentales, sobre todo el derecho a la libertad de expresión; protección de los derechos de las minorías; respeto del derecho internacional; desarrollo de la democracia y la implantación del Estado de Derecho.

Estos laureles, comparables en prestigio con el Premio Nobel de la Paz, reposan en la amplia representación de la oposición democrática. La persona del presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, encarnó a todos los diputados despojados de fueros y atribuciones, que han sido golpeados e impedidos de sesionar en el hogar del soberano por irrespetuosos militares y tarifados colectivos. También lo recibió el alcalde metropolitano, Antonio Ledezma, representando a todos los alcaldes elegidos por voluntad popular pero impedidos de cumplir por el robo de facultades, atribuciones y presupuestos. Lo recibieron también las madres de los injustamente encarcelados e incomunicados, admirablemente representadas por Yamila Saleh, cuyo hijo Lorent lleva más de tres años en el abominable Helicoide. Las esposas, que han visto a sus maridos arrancados del hogar dejándoles con niños que preguntan cuándo van a volver a ver a su padre, a esas las representó Patricia, esposa del corajudo alcalde Daniel Ceballos, víctima del odio del gerifalte tachirense. También los hermanos, esos muchachos que por querer al prójimo como a su familia asistieron a los heridos en las marchas, o dieron agua a los sedientos, esos con conducta fraternal, los vimos en el rostro de Alejandra González, hermana de Andrea, quien no ha recibido justicia en más de tres años. Los gallardos abogados como José Ignacio Guédez, defensor del maltratado alcalde Alfredo Ramos, también estaban allí, y por último los dolidos padres que como este humilde escritor se acuestan y levantan con una pregunta: ¿Hasta cuándo?

No es un premio lo recibido por la brava oposición venezolana, es el reconocimiento que llena de mucho orgullo y al agradecer el homenaje confirmamos el compromiso para recuperar la libertad y democracia.