Propuestas para mi país

Venezuela necesita soluciones. Productores agropecuarios, empresarios, gremios, sindicatos, grupos políticos, en fin, las fuerzas vivas, junto con el gobierno nacional, deben concertar un camino para poder lograr un desarrollo sostenido y garantizar no solo la soberanía alimentaria, sino enrumbarnos hacia una independencia manufacturera y tecnológica, buscando como norte deslastrarnos de la dependencia del petróleo y de sus oscilaciones en los precios.

1.- Seguridad institucional

La manufactura de los productos que necesita el país requiere como elemento fundamental continuidad y transparencia en las políticas del Estado. Es necesario crear leyes que garanticen el buen funcionamiento del aparato productivo para un desarrollo integral. Todo lo concerniente a inversiones, seguridad, infraestructura, comercialización, financiamiento, investigación, para evitar que estén a merced de los vaivenes políticos.

2.- Seguridad económica

Los precios se deben basar en función de los costos de producción y que el Estado se rija como garante para el buen desempeño de la economía nacional, en la que todos puedan competir en buena lid.

3.- Mayor productividad y competitividad

Procesos de sustentación rentables y garantía de mercados internos y externos, evitando el paternalismo de Estado, vinculando la realidad con los precios internacionales. Hay que ser más productivos y más competitivos, para lo que se necesita tiempo y condiciones, con el fin de restablecer la infraestructura tecnológica, investigativa y comercial.

4.- Seguridad comercial

Aquellos que producen bienes y servicios deben tener el poder para transar sus productos en el mercado. Por ende, la estructura de comercialización, que está en manos del Estado, debe pasar a manos privadas. Al mismo tiempo, se deben crear las condiciones para que los productos elaborados vayan directo del productor al consumidor, siguiendo los canales naturales de una red de comercios sana, con un margen de ganancia acorde a la realidad y combatir la usura. Propiciar una participación del Estado, para que fomente reglas claras en las normas comerciales del país. Asimismo, eliminar los controles de precios y de cambio, lo que ha originado escasez de productos, que hayan desaparecido desde las medicinas hasta la harina precocida.

5.- Seguridad personal

La seguridad de vidas y bienes es indispensable para el buen desempeño de nuestra sociedad. Es importante articular mecanismos de protección organizados y desarrollados a través de las comunidades, cuerpos policiales y Estado, con el fin de que se aplique la ley a cabalidad y evitar a toda costa la impunidad.

6.- Concertación, de verdad

La aspiración de todo venezolano es a que se haga realidad una conciliación de todos los sectores de la nación, junto con el gobierno nacional, para diseñar políticas económicas e impulsar la patria hacia la nueva realidad del siglo XXI.

7.- Rescatar la autonomía de los poderes públicos

Que la Asamblea Nacional sea reconocida por tener legitimidad de origen y le sean devueltas sus competencias, que incorporen a los tres diputados de Amazonas y que aquellos que aún estén detenidos o en el exilio puedan integrarse a sus labores legislativas. Que la asamblea nacional constituyente sea abolida, pues su convocatoria y posterior elección transgredió la normativa legal vigente. Y lo más importante, amnistía total y absoluta a todos los presos políticos y exiliados.

8.- Mejorar las condiciones para votar

Renovar las autoridades del Consejo Nacional Electoral, buscando un equilibrio acorde a la realidad política del país. Que haya un consenso de todos los partidos políticos, eliminar las inhabilitaciones y permitir la observación internacional, para garantizar la veracidad de los procesos electorales.

9.- Rescatar la democracia

Se debe rescatar la esencia de la democracia, porque lo que se observa en la actualidad es represión, encarcelamiento, inhabilitaciones y vulneración de las leyes y de la Constitución, todo ello rodeado de incompetencia y corrupción.

10.- Venezuela

Finalmente, como demócrata, estoy convencido de que el diálogo y la tolerancia son necesarios para limar todas las asperezas; no se pueden sentar en una mesa cuando una de las partes esgrime en todo momento que tiene toda la fuerza y los otros, solo la autoridad moral. Hay que llegar a un acuerdo, no se puede imponer una sola manera de ver a la nación, porque debe imperar una sola Venezuela.