Pláticas telepáticas con Elías Jaua

Nota introductoria. Elías fue con Chávez jefe de todo. Era uno de sus delfines civiles. Ocupó: Secretaría de la Presidencia. Agricultura. Economía Popular. Vicepresidente del Área Social. Embajador. Vicepresidente de la Asamblea Nacional. Relaciones Exteriores. Educación. Presidente del Fides y pare usted de contar. Elías fue cuando muchachón un excelso tirapiedras todos los jueves de 11:00 am a 3:00 pm en Plaza Venezuela. Era un pichón de Bandera Roja. Gabriel Puerta Aponte era su ídolo. Nunca como Chávez, pero legendario en su criterio de hijo de libanés con italiana. Copeyanazos sus progenitores. Calderistas a rabiar. El niño les salió rojo. Su figura paterna no fue el turco copeyano, fue el criollo de Sabaneta. Elías fue el príncipe de los encapuchados. “Escucha, escucha; capucha, símbolo de lucha”, se le oía gritar desaforado, sudado.

Elías fue un permanente visitante de la cárcel donde Chávez estuvo preso. Elías andaba con Maduro, con Barreto, con Willian Lara. Eran parte de los asesores teóricos del barinés. Elías fue un gran jefe del PSUV, fundador, celoso guardián, poderoso dirigente, paladín. Elías tiene mal carácter. Elías, de origen humilde, le agarró gusto a viajar en los aviones Falcon de Pdvsa.

La esposa de Elías tuvo a su cargo todas las empresas cementeras de Venezuela. Qué desastre. Elías formaba con Willian Lara la artillería teórica que defendía al gobierno. Pero Willian Lara falleció. Elías fue apartado paulatinamente del centro del poder del gobierno y del partido. Elías sabe que ni Jorge Rodríguez ni su hermana fueron fundadores del MBR-200, del MVR o del PSUV. Que son unos recién llegados. Elías se resiente de que Jorge y Delcy están muy por encima de su papel en materia partidista y gubernamental. A Elías no le gusta tomarse fotos ni aparecer públicamente al lado de Jorge o de Delcy. Elías reclama democracia.

Ahora comencemos la entrevista.

¿Qué es lo planteado por usted en su documento a la dirección del PSUV? 

—En primer lugar, la democracia interna. Nosotros, bajo la guía espiritual y sabia de Chávez, siempre hablamos de una democracia directa, participativa, protagónica y nunca representativa. Democracia directa. Lamentablemente, en el gobierno y en el PSUV desapareció tal práctica, especialmente desde que los líderes históricos fueron desapareciendo o fueron simplemente desplazados. La camarilla dominante en el PSUV, en contra de mi propuesta, desafiando la esencia del chavismo, negando la democracia interna, aprobó vergonzosamente la elección de las autoridades por consenso y por comicios en segundo, tercero y hasta cuarto grado; pese a eso no me rindo y todavía tengo esperanza de que haya rectificación. Eso es una aberración capitalista y propia de la democracia burguesa.

¿Usted se siente desplazado? ¿Hay otros como usted en las mismas condiciones? 

—Claro que fui desplazado en forma humillante. No me invitan a ningún acto de importancia. Ni civil ni militar. No he sido designado vocero en ninguna rueda de prensa importante. Creo que Jorge Rodríguez me considera su enemigo interno. Yo me pregunto y le digo a la militancia del PSUV que también se pregunte por qué razón Jorge Rodríguez no ha sido sancionado por ningún país en ninguna parte del mundo, mientras a todos los otros dirigentes les han aplicado el ácido internacional. Y casos como el mío sobran, todo aquel que critique las prácticas antidemocráticas y pequeñoburguesas es apartado del poder y del partido: Rafael Ramírez, Héctor Navarro, Ana Elisa Osorio, Gustavo Márquez, Víctor Álvarez, Rodrigo Cabezas, Maripili Hernández, los dos presidentes de Pdvsa presos, Clíver Alcalá Cordones, Juan Barreto, Felipe Pérez Martí, Jorge Giordani, recientemente Jesús Farías y una inmensa lista de dirigentes medios. Ha sido una carnicería. El único dirigente nacional que está opuesto a esa rosca que se apoderó del partido, a esa cúpula, y ha sobrevivido he sido precisamente yo mismo. Soy la salvación del PSUV. Soy la salvación de la democracia participativa. Soy la salvación de Venezuela. Yo le pido a la directiva del PSUV que pongan sus cargos a la orden de la militancia. Que no le tengan miedo al debate. Que se midan en votaciones universales, secretas y directas. La directiva del PSUV no puede ser indiferente a la corrupción general que existe en el gobierno. Estamos convirtiéndonos en cómplices por omisión.

¿Si usted fuera presidente qué decisiones tomaría? 

—En primer lugar, cambiar el equipo económico. Sacar a Alfredo Serrano Mancilla, quien se define a sí mismo como el “Jesucristo de la economía”. Desmontar el control de cambios. Desmontar el control de precios. Autonomía al Banco Central de Venezuela. Renegociación de la deuda externa tratando de obtener un descuento parecido al de la Argentina. Recuperar Pdvsa con inversión extranjera. Elegir la directiva del PSUV en elecciones directas, secretas y universales. Cada militante es un voto. Abrir un verdadero proceso de diálogo con la oposición y con la sociedad civil, con trabajadores y empresarios. Cambiar la política de choque permanente en materia de relaciones internacionales.

¿Pero eso no es parecido a lo planteado por los opositores? 

—En parte. Pero la gran diferencia es que yo propongo una economía, una sociedad, un sistema como el de China o el de Vietnam. Una economía privada, fuerte, vigorosa con un partido y un gobierno firme, de partido único, estable.

¿Por qué usted nunca habla de Diosdado Cabello? 

—Bueno, Diosdado y yo somos compañeros de partido y lo hemos sido por muchos años. No somos amigos ni compadres. Somos compatriotas unidos por el respeto y el amor a nuestro líder eterno. Diosdado tiene un estilo que yo no comparto. Cada quien con sus fondos y formas. Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Lamentablemente, Diosdado también está con la tesis de elegir la dirección del PSUV por consenso, y para él eso es lógico, recuerden que en la última elección popular y abierta Diosdado quedó como último suplente de la dirección y tuvo Chávez que promoverlo a vicepresidente del PSUV como una tabla de salvación.

¿Alguna idea para terminar esta entrevista?

—Existen muchos dirigentes que traicionaron al comandante. A todos les llegará su hora. Yo confío en los valores profundos de la democracia del PSUV y de la victoria del socialismo del siglo XXI. No voy a descansar nunca en mi lucha por adecentar al gobierno y al partido. Que se preparen mis enemigos internos. Seré implacable. Y yo no soy un advenedizo ni un recién llegado. Yo soy originario.