Petróleo, gas y nuevas energías: convivencia

Si el mundo crece a un ritmo de 3,5% anual hasta 2040 –y aunque es importante pensar en nuevas políticas energéticas que apunten a reemplazar la matriz fósil– dados los hechos de descarbonización de la economía, no es menos cierto que el mix energético de consumo aún será una “mezcla” con mucho petróleo, gas natural y un incremento de uso de renovables; canasta (mix energético) que podría estar estabilizada por lo menos en los próximos 15 años.

Reconocida por la propia asociación petrolera, las renovables crecerán con fuerza. En los próximos años prevén que la demanda de renovables (solar, eólica, fotovoltaica, térmica y geotérmica) registrará mayores índices de crecimiento, con una media anual de 6,8%, muy superior al esperado aumento del consumo de petróleo 0,6% y carbón 0,4%.

En su reunión del 7 de noviembre los productores de petróleo agrupados en la Organización de Países Exportadores de Petróleo vaticinaron, con datos y cifras en mano, que la demanda mundial de crudo subirá más de 16% hasta 2040, de manera que se llegaría a producir y vender en los mercados demandantes de petróleo alrededor de 111 millones de barriles diarios (mbd).

La OPEP publicó su informe Previsiones del mundo petrolero 2040, en el cual indica que entre 2018 y 2023, aproximadamente, habrá un crecimiento anual de demanda en una media de 1,2 mbd, por lo que el globo llegará a consumir –en 2022– unos 102,3 mbd de los 111 mbd proyectados, pero habrá –según el reporte técnico– un crecimiento de 6,9 mbd más que en 2016.

La buena noticia de esto es que aunque el mundo vaya a necesitar más crudo, como está comprobado, la fuerza de las nuevas políticas energéticas van a empezar a hacer efecto; vale decir que se agregarán más renovables al mix de consumo energético mundial de manera que se podría dejar de usar 0,3 mpd por año entre 2035 y 2040, como parte del combate contra el calentamiento global sumado al crecimiento, como ya establecimos, de la demanda de renovables.

Seguramente en el Congreso de Energías Renovables de Colombia, Andrec, de este mes escucharemos mejores ideas y criterios del avance de la apuesta por renovables. Destacamos que organizaciones privadas, universidades, centros de estudio, gobiernos comprometidos y analistas estén siempre atentos, en este lado del hemisferio, a políticas sectoriales renovables como el congreso Andrec. 

 De todos modos, la mezcla energética para 2040, y de acuerdo con previsiones del bloque petrolero, seguirá teniendo fuerza predominante el petróleo (27%), luego el gas natural (25%), y las renovables 5,5% del mix aunque –insistimos– habrá un crecimiento significante de su demanda.

Estados Unidos se convierte en un estratégico key-player, como ya sabíamos, con el modelo energético aplicado por el presidente Trump de darle mucho impulso a fósiles y a shale (petróleo y gas extraído de forma no convencional) que agregará –de acuerdo con previsiones– un aproximado de 3,8 mbd entre 2018 y 2023.

El mercado de gas natural, por otro lado, continuará creciendo para lograr consolidar su segundo lugar en el mix energético global y ser, como insistimos siempre, un energético de transición de fósil a renovables.

Un ejemplo, sobre el caso español. En enero 2017 la demanda de gas subió en términos interanuales 42% para afrontar las necesidades de calefacción y de generación de electricidad, y alcanzó un récord en 5 años con 3.400 millones de metros cúbicos.

Resalto un informe de la Agencia Internacional de Energía que indica en términos generales, que “continúa la mejora de la disponibilidad en el aprovisionamiento de gas y la flexibilidad en los contratos entre compradores y vendedores, que se espera que siga incrementándose en el futuro próximo”.

El LNG (liquid natural gas) es indiscutiblemente –mejor que el transporte por ductos– el mejor elemento comercial de transacciones de gas en mercados.

Finalmente, no es menos destacar que Costa Rica alcanzó un alto porcentaje de convertirse en uno de los primeros países carbono-neutrales del mundo, pero la meta a 2021 parece estar un poco más alejada, de acuerdo con Laura Mora, asesora técnica de Partnership for Market Readiness Costa Rica y de la Dirección de Cambio Climático. Coincide en que la meta de buscar la carbono-neutralidad en 2021 es difícil de cumplir, pero asegura que fue un buen punto de partida.

Destacamos, sin embargo, que los esfuerzos de Costa Rica dieron resultados asombrosos: medidas para que las empresas privadas emprendieran acciones de reducción de consumo, pero debe reforzar en opciones de transporte público masivo-eficiente para bajar cotas de consumo de combustibles. De todas formas Costa Rica si consume petróleo, de acuerdo con datos de la Refinadora Costarricense de Petróleo, Recope, en 2016 se consumieron 19 millones de barriles producidos en el extranjero. Recope calcula que para 2035, el consumo podría aumentar a 33,5 millones de barriles en el país centroamericano.

La reflexión final: se están dando pasos concretos, quizá no con la celeridad que se exige en los acuerdos, pero hay avances concretos y se nota, desde mi modesto punto de vista, un matrimonio de largo plazo entre el gas natural y la transición de fósiles a renovables que va en buen paso a crecer.