“Pdvsa es roja rojita”

¿Quién lo diría? Rafael Ramírez, el autor de una polémica frase sobre Petróleos de Venezuela (Pdvsa) en su paso como presidente de esa industria que tanto caló en el lenguaje político del otrora chavismo y ahora madurismo, pareciera que será en lo sucesivo el protagonista de las duras luchas por el intrincado poder que se encuentra desatado entre la cúpula del Partido Stalinista Único de Venezuela (PSUV).

En efecto, suponemos que dentro de nuestra destruida industria petrolera más nunca habrá algún presidente de esa estatal diciendo que “Pdvsa es roja rojita”¹, sino tal vez escuchemos nuevos lemas, como por ejemplo que es “verde, verdecita”, por aquello de que la nueva “directiva” y sus actuales y próximos “gerentes” son militares.

Tampoco podemos obviar que aquella “nueva Pdvsa”, siempre decía su ex presidente y también al parecer destituido de funciones diplomáticas en el imperio, era una “empresa” que apoyaba a Chávez, lo cual equivale a decir que esta misma “nueva Pdvsa”, transcurrido un lustro con Maduro en el poder, en el que tampoco estuvo Rafael Ramírez como su presidente, dirá ante esta devenida gerencia en cada discurso que apoyan a Nicolás Maduro. O sea, la praxis política en términos de analogías es el mismo, con la única diferencia de que la cúpula de los “gerentes presos” por supuesta corrupción fue designada por el propio Maduro. ¿O no es así?

La deplorable situación que vive Pdvsa se debe al hecho de que la empresa se pervirtió en los términos de ejecución de sus acciones de exploración, perforación y producción, así como de interés de apoyo social, para convertirla en un apéndice del PSUV en la forma degradada y prostituida de su cúpula.

Desde la fundación del PSUV, la estatal petrolera nunca respondió al emplazamiento de sus base, y menos a las sugerencias de los trabajadores de Pdvsa, sus especialistas de producción, y de muchos gerentes que fueron auténticamente formados en el campo petrolero, pero que fueron despedidos o sustituidos por individuos cuyo único currículo era ponerse de rodillas antes los jerarcas del partido “rojo rojito”.

Verbigracia, los “gerentes” ante los cuales en una oportunidad Rafael Ramírez se dirigió con la polémica frase, que nadie puede negar que ha sido intensificada en las acciones de la presidencia de Nicolás Maduro. Entonces, ¿qué cuentos ahora pretenden echarnos sobre corrupción y desmantelamiento de Pdvsa si era vox populi que para trabajar en esta industria había que ser un ramplón, un panegírico y un zascandil del entorno madurista?

Tarek William Saab, designado “fiscal” general de la república por una ilegítima e ilegal “constituyente”, pretende engañar a la nación diciendo que estarían más de 100 gerentes de la industria petrolera detenidos por hechos de corrupción. Y le preguntamos al fiscal: ¿Cómo en un país con un control de cambio desde 2003 hasta la fecha, así como están tales “gerentes presos”, no exista ninguna autoridad o individuo detenido que haya ejercido funciones en los ministerios y entes financieros, así como del Banco Central de Venezuela que eran responsables en el tema del ingreso o salida de divisas?

¿Será que este “fiscal”, quien por cierto se hace llamar “doctor” y firma documentos públicos con esta condición sin serlo, lo cual es un delito por suplantación de funciones profesionales, está buscando chivos expiatorios en esos ámbitos del madurismo financiero, cuando es evidente que sin la firma de altos funcionarios no es posible manejar un dólar de la industria petrolera? ¿O es que los rojos rojitos corruptos solo eran de Pdvsa? Con respeto al “fiscal”, es imposible que haya una situación de corrupción en Pdvsa sin que encontremos funcionarios del Estado de otras dependencias.

Por ahora, Pdvsa es una empresa quebrada, corrupta y llena de “traidores” para algunos, quienes por cierto en los últimos días mantienen un sepulcral silencio que no les ha permitido ni repartir golpes con algún mazo, mientras que otros quedaron oxidados con cualquier “hojilla”, y unos autoproclamados “constitucionalistas” quisieran no aparecer en las declaraciones y documentos que de seguro muy pronto vendrán de quien diría por primera vez hace más de una década dentro de la empresa petrolera: “Pdvsa es roja, rojita”.