Gotas de dignidad

Cada vez son más.

Claro,  pero es que tenemos mucha sed, por eso no parecen suficientes.

Pero, cada vez son más.

Esta semana entrevistaba al candidato presidencial  de Ecuador,  Guillermo Lasso, tras lo ocurrido con Lilian Tintori, a quien no se le permitió la entrada a ese país, Lasso me dijo enfáticamente: “Rechazo la actitud de la dictadura de un partido político que pretender perennizarse en el poder y que está sumiendo al país en una crisis humanitaria". Y continuó diciendo,  “una historia similar que quiere evitar Ecuador y por eso está en esta lucha por el cambio".  Ojalá, por aquello de la diversidad democrática, consiga la victoria este 2 de abril en la segunda vuelta por la presidencia. Es el más sincero deseo de quien escribe estas líneas.

Esta misma semana el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, pidió suspender a Venezuela del organismo si no celebra "elecciones generales completas con la mayor brevedad" con observadores internacionales para que sean "libres, justas y transparentes". No es un proceso ni fácil, ni rápido, pero qué distinto hubiera sido todo si el Sr. Insulza, en vez de agachar siempre la cabeza,  hubiera hecho al menos la mitad que el actual Secretario General.

En Colombia, el Presidente Santos en una posición que ya nadie entiende, quiere propiciar el diálogo entre Gobierno y oposición. En este sentido el diario más importante de Colombia,  El Tiempo se lanza en su editorial del 13 de marzo, “Venezuela: una salida civilizada”.  El diario colombiano asegura que “es vital que la región entera forje el ambiente propicio para que el diálogo que lidera el Vaticano, con el apoyo de los ex presidentes José Luis Rodríguez Zapatero, Leonel Fernández, Martín Torrijos y Ernesto Samper, sea fructífero. Contra viento y marea”. El Tiempo plasma que la única alternativa viable que queda a los venezolanos, es el diálogo, y asegura que cualquier otra opción que sea presentada, debe ser condenada o rechazada.

Pues bien, respeto profundamente al periodismo colombiano porque allí me formé, pero lamento estar en desacuerdo absoluto con lo aquí expuesto. Las críticas, en este sentido,  no se hicieron esperar. Ex presidentes del continente, analistas políticos, activistas de DDHH, han opinado sobre el asunto y lo consideran un error comunicacional.

La gran conclusión: Aquí ya no caben las respuestas cómodas. Aquí solo hay espacio para la sensatez y la honestidad. La época de la diplomacia se acabo. La realidad es la realidad y punto.

Yo sé que muchos han jugado con la expectativa del push internacional, sé que en el fondo, nuestros problemas deben ser resueltos por nosotros; pero,  la verdad, me da mucho fresco el ver como poco a poco son menos los países que apoyan esta locura que se nos ha impuesto en Venezuela.

No estamos aislados. Un país en una crisis económica como éste necesitará socios comerciales. Espero que al menos por coacción el Gobierno tenga que respetar los hilos que quedan con el planeta. En todo caso, al menos siento que ya no estamos tan solos como antes, llueven cada vez más y más,  gotas de dignidad.