ELN al congelador

Es difícil saber si las nuevas acciones terroristas emprendidas por el ELN en Colombia son de inspiración propia o si existiría una suerte de colaboración con quienes conducen su proceso de pacificación. Estos atentados criminales dantescos –como el de la estación policial de Barranquilla– reavivan la zozobra en una población que ya comienza a hacerse a la idea de lo bueno que es vivir en paz después de 50 años de mortandad, y ello serviría para invitar a esa población a votar a favor del candidato gubernamental, argumentando que solo un sucesor ungido por Juan Manuel Santos garantiza una paz similar a la ya “orquestada” con las FARC.

Lo anterior suena a truculento y parecería poco creíble, pero Colombia es Macondo reeditado, el país de las cosas difíciles de creer. Son unos cuantos los analistas colombianos que  avanzan la tesis de un deplorable contubernio entre esa guerrilla y el equipo negociador de su paz, con vistas al proceso electoral que ya se desarrolla.

El argumento en contra es que el presidente con pompa y solemnidad se paró en lo mojado y detuvo en seco las negociaciones con los guerrilleros. Y así fue, en un alarde inusitado de poder que se lo otorga la única ejecutoria que puede exhibir como contundente en dos períodos  presidenciales y esa es la negociación de un acuerdo de paz con el otro frente guerrillero.

Pero veámoslo desde otro prisma. La primera prioridad del actual gobierno hoy no es, como dice la canciller María Ángela Holguín , el tema de la avalancha migratoria venezolana. La única prioridad de Juan Manuel Santos y quienes lo acompañan en las alturas del poder es aupar y sostener a un candidato presidencial que, al transformarse en ganador de la contienda electoral, no se dedique a bombardear la hazaña política santista del proceso de paz. Todo está subsumido a ello, incluido el verdadero drama que se vive en la frontera con el éxodo de compatriotas nuestros y con la invasión de venezolanos al territorio neogranadino que, si se descuidan, alcanzará 1 millón de personas.

¿Qué dicen hoy las encuestas? Que las votaciones para elegir presidente van a ser tan competidas en la campaña como sorprendentes en su resultado. Y que mientras el gobierno deberá esmerarse en defender el proceso de paz, este va a ser el plato fuerte de los ataques de sus opositores.

Las mediciones de inicio de año se la ponen empinada a quienquiera que vaya a ser el candidato de la Presidencia, quien hasta ahora pareciera ser Germán Vargas Lleras. El  ex vicepresidente, en un escenario de una segunda vuelta, perdería con todos los otros que tienen opción.

Así que, como aún es temprano para ungir a nadie con la preferencia de la Casa de Nariño, lo aconsejable políticamente –hasta los resultados de las legislativas– es demostrar fuerza en la defensa del proceso que lo distingue, el de la paz. De allí, el puño sobre la mesa de la negociación del ELN.  Duro y “golpeao” se mostró públicamente el mandatario al abortar las tratativas con el ELN. Eso es lo que le toca.