Elecciones presidenciales: otra farsa más

Me trae bastante curiosidad las próximas “elecciones” presidenciales, que se llevarán a cabo el 20 de mayo (luego de ser pospuestas por el CNE).

Muchos de quienes estamos en la palestra política pensamos de manera distinta, unos decimos que ir es convalidar la dictadura y la fraudulenta ANC, que fue la que convocó esta elección. Otros dicen que esta es la última esperanza que tiene el país para salir de este desastre.

En los últimos días se ha visto cómo medianamente los diversos factores de oposición dejaron a un lado los intereses personales y se colocaron del lado del pueblo. Quienes somos demócratas sabemos con claridad que no existen condiciones; de más está decir que el CNE no es imparcial y que le responde a la chequera de la dictadura.

Hoy conocemos claramente a los oponentes del dictador, quien usará esta elección para seguir vendiendo a su actual gobierno como democrático, que bien sabemos no es así. Torpes aquellos que se inscribieron y creen que lograrán vencer a un gabinete que jamás dejará el poder de manera constitucional.

Esta no es la primera vez que el señor Falcón revela la clase de persona que es. En distintas ocasiones mostró interés de ser candidato presidencial, al igual que otros dirigentes, pero en esta ocasión deja al descubierto su avaricia. Quizás sus asesores lo llevaron a que tomara esta decisión porque, por alguna razón, lidera las encuestas. Pero, ¿quién no puede encabezar una encuesta si su oponente (Nicolás Maduro) es una de las personas más rechazadas del país? Eso no significa que ganará esta elección, todo lo contrario, convalida una farsa.

Los venezolanos sí queremos salir de este modelo fracasado; los venezolanos sí queremos votar; los venezolanos sí queremos ver un país distinto, pero los venezolanos no validaremos una farsa más.

Nicolás ya tiene 10 millones de votos, como lo dijo en el acto en el que fue proclamado candidato de distintos partidos de izquierda; solo necesitaba a alguien que le hiciera oposición al fraude y ya los tiene.

¿Ahora qué haremos quienes por coherencia decidimos no participar? Obviamente, debemos tener un plan y presentárselo a Venezuela. No podemos quedarnos de brazos cruzados viendo cómo unos se llenan los bolsillos vendiendo falsas esperanzas, como lo hace el pastor evangélico Javier Bertucci.

Quienes me leen, saben que soy partidario de una verdadera unidad, de principios y valores, no esa unidad que vendió falsas esperanzas al pueblo solo para tener poder. Una unidad en la que la vocería no sea única, que sea amplia, en la que todos hablen y tomen decisiones.

Concuerdo con lo que señaló el S. J. Luis Ugalde en su pasado artículo de opinión, que tituló “¿Votar sin elegir, para qué?”: “Solo unidos y esperanzados podemos movilizarnos y lograr la salida de esta tragedia. De ahí que sean absolutamente necesarias las alianzas democráticas con unión de propósito. A eso responde la creación de un Frente Amplio, que no es de los partidos, sino de toda la sociedad y de sus organizaciones, también las políticas. El frente no es la MUD, pero tampoco es contra la MUD, que incluye un conjunto importante de partidos. En el Frente Amplio se incluyen los que vienen del chavismo, las diversas iglesias cristianas y religiones. La Fuerza Armada es clave para el cambio y rescate de la democracia; solo se le pide que cumpla lo establecido en la Constitución”.

Las palabras de Ugalde son claras, este Frente Amplio Nacional es la ruta que, los opositores debemos tomar sin mirar atrás.

Para luchar contra un régimen tan despiadado como el actual, necesitamos de todos, siempre y cuando quienes participemos en este frente lo hagamos de corazón, sin miedo y con la convicción de que sí lo vamos a lograr.

Venezuela es un país que siempre valdrá la pena, el legado que nos dejó Simón Bolívar debemos hacerlo valer. Tenemos que luchar para tener un país libre, en el que se respeten las leyes y la Constitución. Nuestro punto de partida inicia en donde se termina el de la dictadura. Los venezolanos debemos tener en mente que empezará la construcción de una república nueva, en la cual funcionen todos los poderes y existan derechos.

Por último, quiero recordarles que el 20 de mayo no se llevará a cabo una elección presidencial, ese día será recordado como el punto de partida de la nueva república de Venezuela.

Nadie jamás logrará doblegar nuestras ideas en rebelión.