La construcción del futuro

El futuro no existe. Del pasado nos quedan lecciones de vida, experiencias que en la actualidad sirven de muy poco. Sin embargo, nos dejó una notable mejoría de la visión y el desarrollo de un olfato útil frente a las realidades actuales. Lo único cierto es el presente. Desde aquí tenemos que construir el futuro, día a día, con paciencia pero con claridad de objetivos y metas y, sobre todo, con el coraje y la determinación que necesitan las grandes causas.

En todas partes la gente pregunta sin cesar: ¿Cómo ves la cosa? ¿Qué va a pasar? Pero muy pocos dicen: ¿Qué vamos a hacer? o ¿en qué puedo ayudar?, estoy a la orden. En general, se sigue esperando que otros resuelvan y hagan lo que corresponde hacer a cada uno de los ciudadanos si realmente queremos un futuro mejor.

Los venezolanos de este tiempo hemos sido bastante lentos para reaccionar frente a los peligros reales que sufrimos. Muy difusos frente a los peligros de todos los días, entre otras cosas por la enorme incertidumbre frente al futuro. Pareciera que no hemos entendido que por estar evitando una confrontación grave y general, irremediablemente hemos llegado a ella. Ojalá y en la Venezuela que está por venir no se escriba sobre “el país que pudo ser y no fue”.

Algo es seguro y definitivo. Casi todo lo actual quedará anticuado muy pronto, para bien o para mal. Los dirigentes de la nación, tanto los políticos como los empresariales y quienes se mueven en el llamado mundo social, con pocas excepciones, demuestran una increíble falta de imaginación. En todas las áreas necesitamos grupos que se exijan a sí mismos, al máximo, hacer las cosas bien. De lograrlo estaríamos dando un paso largo hacia un futuro mejor que el presente actual. Serían triunfadores en breve.

La gente seria que aún puede quedar en el mundo del régimen actual, saben que tienen los días contados. La cuenta regresiva empezó hace rato aunque se perciba difusamente. Esto explica el esfuerzo y la lucha interna para lograr ventajas, más personales que partidistas, áreas de influencia y posibilidades de quedar mejor preparados frente a lo que está por llegar. Más allá de la petulancia y pedantería de algunos, se nota que en el fondo esconden la inseguridad derivada de un piso inestable que se mueve bajo sus pies.

A todos los factores democráticos les pido apartar la mirada de los detalles. Sin perder tiempo hay que tomar un poco de distancia para analizar todos los desvíos y trampas del camino, pero teniendo siempre claro el objetivo y la dirección general que debemos mantener para alcanzarlo.

En la situación actual, la vida puede perderse por frivolidad o por estupidez.

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