¡A callarse!

Jovencita, tú que fuiste manoseada a conciencia por un pelotón de guardias o policías o colectivos, o cualquiera de esas basuras con uniformes que por ahí pululan, y ahora andas criticando por los resultados de las elecciones y la falta de respuesta de la “dirección” opositora ante el robo de las elecciones del domingo. ¡Cállate!

Estudiante pensador en pajaritos preñados que llevas saliendo a la calle a jugarte todo frente a una manada de esbirros con licencia para hacer lo que se le antoje y que ahora te estás dando golpes de pecho y bramando contra la muy ilustre “dirigencia” que no supo cuál respuesta dar ante el fraude comicial anunciado de mil maneras. ¡Cierra el pico!

Mujer de muy buen ver que fuiste violada en un calabozo de la honorable policía política venezolana y que, pese a todo, saliste a votar por el candidato impuesto con un pañuelo en la nariz, y que ahora exiges contundencia ante la bandita de pícaros que se están robando los votos a cara descubierta. ¡Deja la majadería!

Abuela que has tragado gas del bueno hasta caer desmayada por salir a la calle y que andas despotricando contra todos los que ahora están dando explicaciones muy santas e inteligentes de por qué fue que los rojos ganaron donde no había manera que lo hicieran. ¡Vete a rezar!

Columnistas, analistas, observadores que habían estado de alarmistas anunciando que los honorables políticos rojos eran capaces de hacer la tracalería que les diera la gana y ahora pretenden exigir la pureza del Espíritu Santo en el Concilio de Letrán, son apenas una manada de malagradecidos insensatos que solo saben jugar la antipolítica. ¡Cállense de una buena vez!

María Corina, insensata de siete suelas, que salió a decir que no iba a votar, es la gran responsable de este mal momento, porque si ella no hubiera estado de jetona, otro gallo estuviera cantando y hubiéramos ganado 35 gobernaciones. ¡Hay que callarla!

Ignorantes todos que ahora cuestionan que Henri Falcón, Ismael García, Bernabé Gutiérrez y Carlos Ocariz hayan sido los candidatos, y no quieren ver que la realidad es que no fueron apoyados por los ingratos electores de sus estados. ¡Enmudezcan de una buena vez!

Es necesario que ahora y siempre los venezolanos dejen de lado su arrogancia y sus ganas de ser los sabelotodos más arrequintados de la manigua y entiendan que los políticos son una gente seria a la que hay que hacerle loas y celebrarle todo cuanto hacen, solo ellos saben cuál es el camino que más le conviene al país. No es posible que ahora pretendan echarles a cuestas a nuestros sacrificados “dirigentes” la responsabilidad del desastre de este domingo y que se debió todo a que esa gran masa de ignorantes no les brindó masivo e incondicional apoyo. ¡A callarse!

Finalmente, dejen de estar levantando falsos testimonios y hablar de una bajada colectiva de pantalones ante un gobierno sin escrúpulos, porque es solo el diálogo y la negociación lo que nos hará libres.

© Alfredo Cedeño

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