La burbuja

Qué triste es ver a mi gente envuelta en una burbuja en escala de grises y es que la mayoría de la población está encerrada en sí misma en sus propios problemas, que se reducen en la mayoría de los casos a sobrevivir el miserable día a día que les ofrece la revolución.

Esa burbuja malformada y oscura la componen muchos ingredientes suministrados por el propio régimen: desesperanza, apatía, desconfianza, miedo, descalificaciones, odio, confusión, en fin, toda una gama que se presta para el objetivo de la dictadura: perpetuarse en el poder.

Pero también parte de la oposición ha contribuido a que se forme esta burbuja en torno a los ciudadanos al poner, aunque en menor cantidad, ingredientes que sazonan esta inacción inexplicable de la sociedad que quiere un cambio político. Un cambio que la lleve a ver la posibilidad de otra realidad más prometedora, una que coloque a un país como Venezuela, con sus recursos naturales, minerales y humanos, en la posición que merece estar en pleno siglo XXI.

La oposición, como sabemos todos, está formada por un grupo de organizaciones políticas, pero no todas se han prestado para formar la burbuja en cuestión. Su pésima comunicación con la gente (a veces confusa y por regla general casi inexistente, lo que es peor) ha sido su mayor fallo, pero hay organizaciones o líderes de estas que han entorpecido el logro del objetivo: sacar a la dictadura del poder. Esto es para aclarar y no generalizar, pues es feo e injusto tanto para ellos como para la historia.

En este aquí y ahora hay personas que asumen una posición que respeto, aunque no comparto: que a esos dirigentes de la oposición que han entorpecido el logro del objetivo (por decirlo de forma suave) no hay que desenmascararlos, no hay que someterlos al escarnio público y político (en esto difiero totalmente). Para mí es el momento ideal de apartar a todo aquel que no esté claro que la causa es y será sacar del poder a la dictadura al precio que sea necesario, rescatar la democracia y los valores; incluso, el momento es ideal para hacer borrón y cuenta nueva y crear la nación que todos merecemos, hacer los cimientos fuertes para hacernos grandes y esto implica apartar a todo aquel que no ha estado entregado al cien por ciento para lograr el objetivo… el cambio político.

Regresando a la burbuja, todos debemos de colaborar en que ella reviente, que se abran los ojos y se entienda que por lo que no se lucha, se pierde; es el momento de hacer las propuestas, de mostrar el modelo político, del convencer, del accionar… ¿Cuánto más se debe aguantar? ¿Cuánto más se debe sufrir?

La mejor Venezuela nos espera.

Fuerza y fe.

@DiazEstebanez

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