El bolívar que antes fue, el Banco Central que antes fue

Artículo 318 CRBV: “La unidad monetaria de la República Bolivariana de Venezuela es el bolívar”.

Nuestra unidad monetaria, que más que eso significaba un símbolo de orgullo patrio, está en los estertores de una muerte horrenda, su principal custodio, el Banco Central, también está agonizante, y por ello no ejerce el principal de sus deberes como se lo fija la misma norma: “Las competencias monetarias del poder nacional serán ejercidas de manera exclusiva y obligatoria por el Banco Central de Venezuela. El objetivo fundamental del Banco Central de Venezuela es lograr la estabilidad de precios y preservar el valor interno y externo de la unidad monetaria”. No hay ni una cosa ni la otra, el dinero en bolívares es un quejido, una burla, una mala palabra; y aquel que fue el Banco Central solo es un pozo oscuro vacío de competencias, de independencia, de papel moneda sin valor, y al cual poco ha de faltarle para que se le declare en quiebra.

Y como una cadena de infaustos hechos vemos que el desastre en las previsiones constitucionales tiene como antecedente el incumplimiento de los principios rectores de nuestra principal entidad bancaria, y las cuales también aparecen detalladas en el texto constitucional así: “El Banco Central de Venezuela es persona jurídica de derecho público con autonomía para la formulación y el ejercicio de su competencia…” (artículo 318); y: “El Banco Central de Venezuela se regirá por el principio de responsabilidad pública, a cuyo efecto rendirá cuentas de las actuaciones, metas y resultados de sus políticas ante la Asamblea Nacional…” (artículo 319). “En el ejercicio de sus funciones, el Banco Central de Venezuela no estará subordinado a directivas del Poder Ejecutivo y no podrá convalidar o financiar políticas fiscales deficitarias” (artículo 320).

En resumen, en lo que va de gobierno “socialista” tenemos a nuestra unidad monetaria destruida como también destruido está nuestro Banco Central, y para llegar a eso también destruyeron su propio texto constitucional convirtiendo sus preceptos en inerme letra muerta.

El BCV pide préstamos y entrega el oro

En julio de 2016 el BCV pidió un préstamo de 1.000 millones de dólares a un organismo llamado Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR) que solo le aprobó 482 debido a que esa petición mendicante se hizo sobrepasando el depósito de garantía que teníamos en dicho organismo desde 1978. Este préstamo se dio por 3 años y vencerá en julio de 2019. Cabe advertir que el FLAR fue creado por Colombia, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Paraguay, Perú y Venezuela para ayudarse en casos que afecten sus balanzas de pago. Este préstamo apareció “aprobado”, no por la Asamblea Nacional como exige la CRBV en su artículo 150, sino por sentencia 618 del TSJ de Maikel Moreno.

En marzo de este año 2017 el BCV pidió otro préstamo, esta vez por 400 millones de dólares al Banco de Desarrollo de América Latina, antes Corporación Andina de Fomento (CAF), préstamo que se pidió para pagar deuda externa, surgiendo oposición de varios de los países integrantes del organismo, entre ellos Argentina, Colombia, Paraguay, Perú y México debido a la falta de legalidad referida a que tal solicitud no estaba aceptada por la Asamblea Nacional y no aceptaron el visto bueno del señor Maikel Moreno como en el caso anterior.

En octubre de este año 2017 Nicolás Maduro ha tramitado otro préstamo al Deutsche Bank por 1.200 millones de dólares en efectivo poniendo como garantía 1.700 millones de dólares en lingotes de oro que se entregaron en garantía física a Alemania.

Chávez mandó emitir monedas brujeriles

Los episodios anteriores son solo algunos de los que desesperadamente ejecuta la cúpula gubernamental para mantenerse a flote y para seguir saqueando el tesoro nacional, son la causa del trágico cuadro de hambre y muerte que asola a Venezuela. Es que no hay dinero para importar bienes de consumo básico y los cuales hace tiempo dejaron de producirse. Es ese el epílogo de las previsiones constitucionales sobre nuestra moneda creada hace 138 años (1879) por el presidente Antonio Guzmán Blanco, que tuvo tiempos de gloria con una fortaleza que casi igualó al dólar norteamericano y que han llevado al desvalor del desuso y hasta se le suplanta por monedas comunales que libremente imprime el malandraje rojo con denominación de “panal”, que es la que le han dado.

Recordemos que en 2007 Chávez hizo un referéndum para modificar la Constitución y donde, entre otros cambios, propuso instituir el trueque y las monedas comunales, aquello fue rechazado abrumadoramente por el pueblo, pero burlando aquella voluntad al poco tiempo se hizo dar una ley habilitante y con ella dictó un decreto ley para de todas maneras poner en práctica su plan, y así fue como creó un cono monetario brujeril con billetes “maría lionza”, “ticoporo” “tamunangue”, “turimiquire” y otras ridiculeces mientras él, sus familiares, sus allegados y socios se repartían dólares y euros por miles de millones que trasegaban al Banco de Andorra y otros paraísos fiscales en incansable saqueo de las arcas de la nación.

Ahora Maduro continuando con la dejación socialista del bolívar como moneda nacional publicita una “criptomoneda”, esta vez una virtual, el fantasmagórico “petro” que se suma al “panal”, al “turimiquire”, al “maría lionza” y demás.

El bolívar ha muerto, el Banco Central también

Ya no tenemos moneda nacional, mataron el bolívar como moneda nacional que con tanta letra falsa escribieron en la propia Constitución que ellos mismos hicieron. Tampoco tenemos Banco Central, instituido en el tan violado librito azul como entidad administradora de nuestro dinero. Allí en ese texto, descrito como entidad independiente y técnica, nuestro antes respetado y pujante BCV ahora es apenas una bodega pueblerina de estantes vacíos que allí dejó aquel matemático –Merentes– que no sabía multiplicar, y que después de siete reformas de la ley, todas violatorias de la Constitución, ahora maneja directamente el extranjero analfabeta que usurpa la presidencia y quien allí puso a uno de sus sirvientes para dar la cara, un tal Lobo, para que siga el festín sobre las ruinas de todas nuestras instituciones, profundizando la pobreza y el martirio de nuestra patria.

A propósito ¿que se habrá hecho Nelson Merentes?