Aquellos polvos trajeron estos lodos

(1500-1558)

“En materia de deudas todos los reyes son igualmente frescos y empecinados. No hay expediente a que no acudan para conseguir dinero. Gastan –cosa muy de caballero– siempre más de lo que tienen. Empeñan sus joyas, sus trapos, sus reinos, sus familias. Negocian con las dotes de sus hijas y con su propia sangre, ofreciéndose en matrimonio a la familia que pague mejor. Todo eso es tan común y universal que acabamos por familiarizarnos con el sistema; no obstante que, visto el asunto en su cruda desnudez, resulta poco decente.

El rey de Francia y el emperador de Alemania son dos botarates. Francisco tira el dinero en palacios, serenatas, cortesanas, fiestas y vestidos. Carlos en guerras y coronaciones. Desde el punto de vista de su contabilidad, el resultado es idéntico. Francisco empeña la dote de su novia, cuando le faltan años para casarse. Luego, arruina a su amigo Jean D’Ango, que acaba viendo crecer la ortiga en su palacio, después de haber sido la joya de Normandía. Al duque de Borbón le arrebatan sus propiedades. La causa real para este asalto es para enrojecer a cualquiera: porque el gallardo duque, de quien se ha enamorado la madre del rey Francisco, no se casa con ella sino con una muchacha que le ha gustado mucho más. A veces las situaciones del rey son tan difíciles que acude a expedientes de los que llevan a un pobre a la horca. Así, cuando paga su propio rescate al emperador Carlo V, con las de buena ley, mezcla cantidades de monedas falsas. Descubierta la estafa, los de España ponen el grito en el cielo: los de Francia doblan la cara de vergüenza. Y sigue la fiesta.

Pero Carlos V no se queda a la zaga. Su propio matrimonio lo negocia dos veces con hijas del rey de Francia, y una con la del rey de Inglaterra. Como es natural, se casa con otra. Cuando el rey de Inglaterra le pasa cartel de desafío, entre las razones que aduce para retarle está la de haberle prestado 500.000 escudos, que Carlos no le paga, no obstante tener plazo cumplido de más de 4 años. Carlos pide dinero prestado de quien lo tenga, de Portugal empeña las Molucas por 350.000 ducados. Y así, no tiene por qué sorprender que empeñe a los Welser la gobernación de Venezuela. Por las mismas deudas, entrega a los Fugger el derecho para que conquisten y colonicen Chile”.*

(1999-2017)

Aquellos polvos trajeron estos lodos, porque hoy el país está arruinado, devastado, totalmente hipotecado y son sus gobernantes los principales responsables, en particular el mentor y máximo líder de la involución Hugo Rafael Chávez Frías, quien utilizó el arma de la corrupción, de la prostitución y el narcotráfico para corromper y doblegar el espíritu de su acompañantes. Se dilapidó la mayor fortuna nunca vista en un país indoamericano, en parte comprando conciencias de gobernantes a través de las dádivas; en otros, apoyándolos generosamente regalándoles petróleo y utilizándolos como medio para triangular la intermediación en la compra de equipos y productos, quedando una gran comisión de por medio, o pagando salarios en dólares a los médicos (¿?) que usufructúan para que una buena parte de ese salario quede en el Estado vendedor de mano de obra esclava, como mayor exponente la Cuba comunista. En otros casos, como Bolivia, Ecuador, Nicaragua, San Salvador y un buen número de las islas caribeñas, para tratar de mantener regímenes de ideologías similares comprando los votos que estos Estados le puedan dispensar en los organismos multilaterales. Es una fiesta dispendiosa de regalos de dineros que compran conciencias y votos nunca vista antes en la historia de los pueblos.  Por supuesto que en todos estos regalos, en los viajes de maletines llenos de efectivo, bien para financiar elecciones de sus afectos o bien para comprar conciencias, a sus intermediarios siempre les corresponderá una parte del botín. La corrupción y prostitución es de tal magnitud que a aquellos personajes más cercanos al solio presidencial se les encarga y se les premia para mantener fondos inmensos del erario público en cuentas personales, para quién sabe qué, pues temen que no durarán para siempre. A estos personajes presuntamente incorruptos con el capital les quedará el consuelo de recibir los intereses que estos produzcan para su beneficio personal. Así se han hecho las grandes fortunas de la nueva oligarquía del poder. Es política de Estado corromper y chantajear para mantenerse, copiar a otras dictaduras tanto comunistas como fascistas del pasado y del presente, incluso imitar a los carteles del narcotráfico con las consecuencias que un manejo no convencional –desviación–  de esos extraños fondos en cuentas personales les puedan traer al beneficiario como a la familia.

(1500-2017)

Volviendo con la narrativa del encabezamiento, lo primero que el almirante Cristóbal Colón les lleva a los reyes de España son las guacamayas de múltiples colores y la hamaca. Esta última cambia la manera de dormir del marinero: antes lo hacía  en las tablas del suelo del barco y después lo hará meciéndose en redes de algodón. Mientras los conquistadores se adentraban en el nuevo mundo descubrieron el tabaco, el maíz, el cacao y la papa, que salvará a millones de personas en el viejo mundo; paralelamente, vino la rapiña de las perlas de Venezuela, de la plata de Bolivia y del oro de toda América. En ese proceso de transmutación de las riquezas que servirán para financiar guerras en Europa y para que sus reyes tuvieran tesoros inimaginables, en las Indias americanas se hacía el milagro humano del ensanchamiento de sus vientres, de la lujuria carnal al dolor del parto nació el mestizaje y ese milagro trajo estos lodos indoamericanos, al cual se le unió para endurecerla el negro africano. Francisco Herrera Luque, en su obra Los viajeros de Indias: ensayo de interpretación de la sociología venezolana, editada en 1961, lo explica detalladamente, pero para no ir más lejos transcribo el texto del indulto que los reyes de España otorgan a los criminales para el tercer viaje del almirante: “No queriendo proveer por ello, así por lo que  cumple a la dicha conversión e población, como por usar de clemencia e piedad con nuestros súbditos, s queremos e ordenamos que todos e cualquier persona varones, e muchos nuestros súbditos naturales que hobieren  cometidos fasta el día de la publicación desta nuestra carta cualquier muerte o feridas, e otros cualquer delito de cualquer natura e calidad que sea, ecepto la heregía a Lesae Majestatis, o perdullones, o traición, o aleve, o muerte segura o fecha con fuego o con saeta, o crimen de falsa moneda o de sodomía, o hubiere sacado moneda de oro o plata, o otras cosas por no vedadas fuera de nuestros reinos, que fuera a servir a la isla Española), pueden salir de la cárcel para las naves” (castellano antiguo).

Germán Arciniegas lo expresaba contundentemente: Hablando en buen romance, es así como los reyes ponen al diablo a hacer la hostias. Estas medidas durante todo el proceso de la Conquista, de la Colonización y del comercio durante los primeros siglos después del descubrimiento no fueron exclusivos de los reyes de España; también los de Inglaterra, Francia, Holanda, Dinamarca y Portugal lo aplicaron, así como el tráfico del  negro.

A esos criminales a quienes se refiere el indulto de los reyes, que están en los calabozos de Castilla y Aragón, se les ofrece la ilusión del nuevo mundo. Después le acompañarán los inquisidores  para afianzar la fe a través de la hoguera y de la tortura.

No es entonces de extrañar que nos consigamos con estos “lodos”, exponencialmente superiores en cantidad como en calidad a los cometidos anteriormente desde el descubrimiento de América, sin duda más sofisticados. Volviendo al presente: una vez cesado este gobierno de malhechores hay que aplicar la praxis de dura lex, sed lex, para que no quede ningún crimen impune. Si queremos aprender de estos años de oscurantismo, debemos de comenzar por el castigo de aquellos funcionarios, familiares, amigos, compadres y empresarios que se hayan beneficiado de los bienes y del erario público. Aplicando la dureza de la ley, pero aceptando que es la ley, para que sea aplicada en igualdad de condiciones a los nuevos gobernantes, con el mismo peso si delinquen. Es el imperio de la ley, si es así comenzaremos a cambiar, si no continuaremos hundidos en el estiércol del diablo.

¿Por dónde andará Lucio Quincio Cincinato?

*Germán Arciniegas: Biografía del Caribe

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