Antidiplomacia

El ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, Nin Novoa, calificó de “antiplomacia” la conducta internacional del régimen de la narcoterroristocracia y de manera particular el comportamiento del doblemente ilegítimo y su canciller de bolsillo.

En un artículo que publiqué en octubre del año pasado escribí, a propósito de los improperios que le dirigió el ilegítimo al presidente de Guyana, que “el papel de una Cancillería es emplear la diplomacia para tratar de resolver problemas propios y contribuir a la solución de los ajenos Esa fue la función de nuestra Cancillería en el pasado y, sobre todo, durante el período de la vida democrática de Venezuela. Bajo el actual régimen, la Cancillería, si es que merece ser llamada así, se ha caracterizado por desarrollar una política antidiplomática”.

A lo dicho por el canciller uruguayo, el doblemente ilegítimo reaccionó afirmando “que no se quedará callado ni de brazos cruzados frente a la agresión” del uruguayo, a quien calificó de “traidorcillo”.

Lo dicho por Novoa desencadenó también las iras de la canciller de bolsillo evidenciando una vez más la naturaleza del régimen, que no tiene prurito para insultar, descalificar, agredir, vilipendiar a quien sea, incluso a jefes de Estado y/o cancilleres, pero se siente agraviado, ofendido, injuriado, cuando alguien reacciona a sus infamias. La canciller de bolsillo rechazó lo dicho por Novoa calificándolo de expresiones ofensivas: “La República Bolivariana de Venezuela rechaza las declaraciones ofensivas proferidas por el canciller Novoa. El canciller Nin Novoa mantiene una posición hostil hacia Venezuela y sus autoridades, desestimando las relaciones de amistad que nos unen (...) Exigimos al canciller uruguayo respeto para el jefe del Estado venezolano”.

La señora Rodríguez parece que olvidó que fueron precisamente el canciller Novoa y el propio presidente de Uruguay quienes asumieron una postura favorable a Venezuela durante el embrollo de la presidencia de Mercosur.

Igual o peor tono utiliza el ilegítimo para intentar descalificar al secretario general de la OEA y el nuevo informe que acaba de dar a conocer.

Refiriéndose a Luis Almagro dijo: “Nadie amenaza a Venezuela y menos esta basura de ser humano”, incluso llegó a llamarlo “Almugre”, y anunció que responderá con dureza ante ese informe. “Responderemos en todos los planos, político, diplomático y más allá para defender la dignidad de Venezuela, porque nos asiste la razón”. Tildó a Almagro de “traidor que se apoyó en nosotros para llegar a la Secretaría General de la OEA” y después “entregarse a los brazos del capitalismo y la derecha”.

En un rapto de paroxismo, el doblemente ilegítimo exclamó: “No será suficiente la quinta paila del infierno para que se castigue el deshonor y la traición de Luis Almagro. Aquí te esperamos, Almagro, y nos volveremos a ver cara a cara”.

No dice dónde va a esperar a Almagro para verse con él “cara a cara”. Debe ser en la misma quinta paila, o más bien en la sexta que es donde irá a parar por todos los daños y sufrimientos que le ha infligido a Venezuela. Almagro, en cambio, tiene ya asegurado un sitial en el alma de los venezolanos por todos los esfuerzos que ha hecho para enfrentar al sátrapa.

Para el momento en que saldrá publicado este artículo, el Consejo Permanente de la OEA habrá examinado el Informe de Almagro y se conocerán los resultados de la reunión. Lo único que cabe hacer, por ahora, es esperar que el Consejo actúe con justicia y objetividad y que haya sido posible reunir los votos suficientes para aprobar sus recomendaciones, a fin de que se pueda dar el paso siguiente que consiste en convocar una sesión extraordinaria de la Asamblea General para aplicar el artículo 21 de la Carta Democrática Interamericana.

Ojalá también los países “hermanos” de la región hayan actuado con la dignidad necesaria para que puedan seguir siendo considerados miembros de la gran familia interamericana.

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