Papita 2da base, el intento de continuar un éxito

Todo apunta a que Papita, maní, tostón seguirá en extrainning. La segunda parte del filme estrenado en 2013 está desde hoy en cartelera nacional con la esperanza de ser nuevamente un éxito que permita la continuación de una saga inspirada en la rivalidad entre caraquistas y magallaneros.

Papita 2da base es la secuela de la película venezolana más vista en el país. Dirigida por Luis Carlos Hueck, y protagonizada por Juliette Pardau (Julissa) y Jean Pierre Agostini (Andrés), el largometraje se ubica varios años después de la primera parte, en la que los personajes principales se conocen y enamoran pese a ser grandes rivales por sus equipos favoritos. Ella es ferviente seguidora de los Navegantes del Magallanes, además de hija del presidente del equipo; él es un fanático de los Leones del Caracas que sobrevive con ingresos exiguos.

Ya padres, ambos buscan sobrellevar de la mejor manera las dificultades económicas. Ella se mudó a la casa de él, un ambiente muy diferente a la opulencia en la que creció. Vive con buen humor el racionamiento de agua y el hecho de dormir con el hijo en el mismo cuarto mientras se escuchan tiros en la calle.

Durante la primera media hora, la película se concentra en las particularidades de esta nueva realidad, una situación que se torna más incómoda por la presión de Vicente Gallanes, interpretado por Jose Roberto Díaz, el papá de Julissa, quien no acepta que ella esté pasando tanto trabajo.

El director, quien también es guionista de la cinta junto con Alfredo Hueck, trae nuevamente un mensaje que invita a la reconciliación en un país polarizado y venido a menos emocionalmente. El primer filme, estrenado en diciembre de 2013, logró una empatía con el público al tratar el tema desde una de las pasiones más arraigadas en muchos venezolanos: el beisbol. Con sus bemoles, es una comedia que gustó como lo demuestra la taquilla, aunque por momentos la trama se dispersa en situaciones que poco aportan a la historia de ambos protagonistas solo por el hecho de conectar momentos hilarantes en el público.

Ahora, en Papita 2da base hay una extralimitación en la búsqueda de la carcajada inmediata y constante durante el desarrollo del filme.

Durante buena parte de la película, no hay un conflicto claro más allá de la precariedad económica que ambos comparten a pesar de la cual hacen planes. El espectador no verá una mayor tensión salvo la rutina de los dos como padres en una ciudad de carencias. Él trata de obtener mayores ingresos y ella intenta mejorar en la cocina, además de recuperar cierta chispa que cree perdida.

Claro, los responsables del largometraje no intentan que sea un melodrama doméstico, por lo que a cada momento habrá una situación disparatada con miras a refirmar su carácter de comedia. Sin embargo, no hay un hilo conductor que dé sentido en buena parte de su metraje; más bien se percibe como un collage de sketch que puede lograr a ratos ser hilarante.

Uno de los aspectos más entrañables de la primera entrega, que no existe en esta, fue la relación entre el personaje de Andrés y su abuelo (Miguel Ángel Landa), este último relegado a un conflicto paralelo y distante que es vinculado, repentinamente, con las vicisitudes de los protagonistas.

1,9 millones es la cifra aproximada de espectadores que sumó Papita, maní, tostón desde su estreno en diciembre de 2013. Le siguen Homicidio culposo, con 1,3 millones, y Macu con 1,1 millones