Ejercicio en el espacio: inquietudes para resolver antes de ir a Marte

El proyecto Meres de las agencias espaciales de Europa y Estados Unidos trabajan en conjunto hace años para establecer la rutina de ejercicios adecuada para evitar problemas musculares y óseos cuando no se cuenta con la gravedad de la Tierra

ucsusa.org

Viajar al espacio es un privilegio que pocas personas en la Tierra pueden experimentar, por lo menos hasta ahora. Sin embargo, estas misiones tienen importantes consecuencias en el cuerpo humano que los científicos continúan investigando, como los efectos en músculos y articulaciones luego de varias semanas fuera del planeta.

Es por esto que las agencias espaciales de Europa y Estados Unidos se unieron en un proyecto que busca estudiar este impacto en una iniciativa denominada Mares (Muscle Atrophy Research and Exercise System) que consiste en una especie de sillón/camilla para evaluar el deterioro en once grupos musculares y articulaciones de rodillas, cadera, muñecas, tobillos, hombros o codos.

De acuerdo a las cifras que se tienen hasta el momento, un astronauta en sólo dos semanas de estadía en la Estación Espacial Internacional (EEI) puede perder hasta un 20% de su tensión muscular, es por esto que actualmente los investigadores están forzados a dedicar parte de su día en la base espacial a una rutina de ejercicios.

Si bien Meres lleva años en desarrollo y una de estas máquinas ya se encuentra en la EEI, utilizada por astronauta de la ESA Andreas Mogensen por primera vez, recién ahora comienza la etapa de análisis de los datos obtenidos a través de los ejercicios realizados en el espacio.

Los científicos de Mares están ahora estudiando los datos obtenidos de rodillas y tobillos, también los del astronauta Paolo Nespoli, el siguiente en formar parte del proyecto será un cosmonauta, aseguran los expertos de la iniciativa. Para hacer esto, todos los astronautas que se monten en el módulo tienen que tener sus medidas en la EEI y en la Tierra, para así considerar las diferencias personales y establecer un buen modelo de cálculo que permita entender cómo mejorar la dinámica de entrenamiento para los viajes fuera del planeta.

Este aspecto es fundamental en la investigación para futuras misiones tripuladas como el ambicioso plan de llegar a Marte, ya que sólo el viaje hasta el planeta rojo tardará cerca de dos años, periodo en que sin el ejercicio adecuado, los viajeros podrían tener importantes consecuencias de salud.