¿PARA CUÁNDO?

Pregunta tras pregunta.  Así vamos en este país. Tratando de ganarle tiempo al tiempo y sobre todo tratando de jugar como demócratas en un ambiente que es del todo contrario. Esto es una bomba de tiempo.

Las medidas erradas contra los pocos comerciantes e industriales que se han convertido en héroes en la Venezuela de hoy,  la falta de auto cuestionamiento  -lo vimos con la caída del puente Guanape II de la Guaira esta semana.  ¿La culpa?, pues,  es de la oposición-. La incapacidad para asumir la pésima dirección en las políticas públicas de la nación. La inseguridad galopante que agobia a todos por igual.

Medidas a la brava,  como las que se  toman en Miraflores en torno a cerrar la frontera con Colombia o aquella de obligar a los comerciantes a vender sus productos a precio de pérdida. Eso es más leña para la candela, pues estas medidas generan más inflación, escasez, cierres;  no se hace sino agravar la ya complicada situación de insatisfacción popular.

Me decía esta semana el director de Datanálisis, José Antonio Gil Yépes, que la popularidad del presidente Maduro está sobre los 17 puntos,  que el 80 por ciento de este país quiere un cambio y que ya nadie se cree el cuento de la guerra económica.

Entre tanto, en medio de este coctel sin precedentes en la historia de Venezuela,  la oposición está en una lucha por lograr elecciones, por evitar la inhabilitación de la MUD como partido político, se adelanta a una seria advertencia de que podrían llamarse a elecciones generales sin oposición. Con una agenda clara de calle y diciéndole NO a un diálogo que a todas luces, solo le ha permitido ganar tiempo al Gobierno, con costos políticos altísimos para los que están en descuerdo con la manera de conducir los destinos de esta nación. Por cierto,  este 31 de enero vence el plazo de uno de los mediadores, Ernesto Samper, que para muchos colegas suyos y ex presidentes, jamás debió haber ejercido como interlocutor entre las partes en conflicto.

Los errores en política se pagan, y seguramente el Gobierno asumirá su cuota al haber desperdiciado la tregua que ofrecía  el Papa Francisco y de esa forma negociar una salida inteligente a la crisis. Es obvio que el gobierno Trump no tendrá la misma postura. El nominado por el propio presidente para ser secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, afirmó que urge lograr una estrecha cooperación, particularmente con Brasil y Colombia, y con organismos multilaterales como la OEA, para buscar "una transición negociada a un Gobierno democrático" en Venezuela. 

El tiempo corre. El país se cae a pedazos. Esto se soluciona con elecciones. Las que busca la oposición, las que anhela Venezuela y las que el Gobierno no quiere tener. El ente comicial, el Consejo Nacional Electoral tiene la última palabra.

Señores del CNE, nos gustaría saber ¿PARA CUÁNDO?