Un motor llamado metas

“Cuando sabes qué quieres y lo quieres lo suficiente, encontrarás una forma de conseguirlo”, Jim Rohn

Esta frase es muy cierta, y por eso es que el escribirlo, además de estructurar nuestras metas, nos hará más fácil tomar decisiones para recorrer el camino hacia lo que deseamos.

Sin contar que son el motor fundamental si hablamos de la administración del tiempo, debido a que ese cambio en nuestro estilo de vida, o tomarnos unos minutos para realizar una estructura de listas o agendas viene de: Quiero…

Hay un sistema que se llama SMART y es un acrónimo en inglés para las palabras: Specific (específico), Measurable (Medible), Achiveble (Alcanzable), Relevant (Relevante) y Time (Tiempo).

Y lo que quiere decir es que debemos tomar esas acciones a la hora de escribir nuestras propias metas.

En este punto quiero hacer un alto, porque si bien es perfecto crear metas en la familia, oficinas, condominios; las principales metas, las que te van a llevar al cambio que deseas son tuyas, así que inicia por crear tus propias metas.

A la hora de la redacción de las metas:

1)         Escríbelas en positivo

2)         Recuerda involucrarte a ti nada mas

3)         Si tienes una meta muy grande divídela en varias pequeñas

4)         Colócale tiempo para culminarlas

Al tenerlas redactadas escríbelas en un sitio vistoso para que las puedes recordar a diario.

La clave

Aparte de tus metas, toma en cuenta este cuadro que para mí es la clave de la planificación.

Lo uso para todo porque me permite direccionar las actividades que realmente me llevarán a lo quiero y no me desviaré en el camino además de aprovechar mi tiempo sacándole el mejor partido a los momentos de espera entre un asunto y otro, cuando te cancelan una junta o comida, mientras esperas en las actividades extra escolares de tus hijos.

Es muy sencillo: toma una hoja que dividirás en 4, en el primero colocarás las cosas urgentes – que son las tareas que requieren la atención inmediata y que son inesperadas- en el segundo las cosas importantes –tareas que requieren especial intención y que te llevarán a cumplir con tu meta- en el tercero debes colocar lo no urgente –tareas que no requieran atención inmediata y que puedas delegar, pero que anotándolas podrás hacer más fácil el seguimiento- y finalmente lo poco importante –tareas que no requieren atención especial, que puedes dejar para después-

La idea es que lo importante se lleve tu mayor atención, porque es lo que realmente te llevará a que cumplas tus metas, y lo urgente son llamadas de improvisto del colegio o un accidente.

Y la mejor manera de notar que la planificación está funcionando es que el ítem de urgente este vacío.

Esto nos permitirá ir saliendo de tareas en momentos que tengas libre y en el orden y prioridad que le coloques.

Ya con tus metas y con la clave de lo importante estás lista para comenzar a ordenar tu día, a relajar tu mente porque estarás escribiendo lo que pase por ella y de esa forma le darás la prioridad que necesitas; esto al final lo que producirá es poder tener más concentración a la hora de realizar tus actividades diarias.