El conteo en caliente del Salón de la Fama

Este conteo en caliente para el Salón de la Fama de Cooperstown es toda una novedad para los venezolanos. Hace poco más de un lustro, Ryan Thibadoux inició en Estados Unidos la contabilización de las papeletas que los votantes daban a conocer. No todos lo hacen, y entonces eran menos, pero la iniciativa permitía hacer una encuesta informal sobre las posibilidades de cada candidato.

Dos cosas han cambiado en estos años que han transcurrido.

Primero, cada vez es mayor la cantidad de periodistas que revelan el contenido de su planilla; a comienzos de esta década eran unos pocos y en 2016 fueron 309, lo que representó 7 de cada 10 boletas. Eso es mucho más que un simple muestreo, es un modo casi exacto de predecir quién será inmortalizado, como en efecto Thibadoux permitió adelantar que Iván Rodríguez, Jeff Bagwell y Tim Raines serían consagrados, y que tanto Vladimir Guerrero como Trevor Hoffman se quedarían cortos por un puñado de votos.

Segundo, Venezuela no tenía un candidato legítimo desde que David Concepción apareció 15 veces en la lista de elegibles. Aunque Andrés Galarraga y Magglio Ordóñez dejaron una hoja de servicio impecable, ninguno tenía opción real de entrar al templo de las leyendas, antes de aparecer Omar Vizquel.

La presencia de Vizquel le da un morbo particular a la afición nacional. Es un legítimo aspirante, con sus 11 guantes de oro. El WAR defensivo de Basebal Reference le otorga el décimo lugar de todos los tiempos entre todos los jugadores de todas las posiciones. Tiene verdaderas razones para aspirar a una placa en el pabellón, así como algunas carencias que permiten polemizar sobre su chance.

Ambas cosas nos han permitido seguir día a día lo que ocurre con los 33 nominados, conforme pasan las semanas y se acerca el fin de diciembre, fecha en que cerrará la votación. Y así como vemos al caraqueño rondando el 50 por ciento de las preferencias (una popularidad que felizmente sobrepasa nuestras expectativas, pues duplica el 27,8 por ciento que logró Luis Aparicio en su primer año), también podemos ir viendo cómo evoluciona cada candidatura.

Thibadoux tiene un método genial, que permite no solamente saber cuántos votos va acumulando cada quien. También lleva la cuenta de los votos que ganan o pierden los elegibles, respecto al proceso anterior.

Por ejemplo: Barry Bonds reunió 75 por ciento de las papeletas hasta la tarde del miércoles y Roger Clemens 83 por ciento. Pareciera, hasta ahora, que los electores están dispuestos a perdonar, por fin, los devaneos de ambos con los esteroides, estimulantes y la hormona de crecimiento humano.

No es así. El método de Thibadoux permite ver que ese 75 por ciento de Bonds ya votó por él en 2016. No ha ganado una sola planilla hasta ahora, respecto a la elección anterior. Y Clemens incluso perdió un apoyo, pues un cronista que marcó su nombre hace un año decidió no hacerlo en esta oportunidad.

También podemos saber quiénes están ganando terreno. Larry Walker ha incrementado en 20 por ciento su votación, respecto a quienes emitieron su opinión hace 12 meses, mientras que Vlad y Edgar Martínez han subido en 15 por ciento sus preferencias, excelente noticia para América Latina.

Faltan tres semanas para que cierre esto. Preparémonos para más emociones.

@IgnacioSerrano

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