Arnaldo somos todos

Esta semana comenzó con la terrible noticia de la partida física de otro venezolano. Arnaldo Albornoz, 34 años, presentador y reportero de TV. Si las causas de su muerte hubieran sido naturales pues uno podría asimilar más la partida de un muchacho joven y trabajador; pero cuando se le suma la tragedia, la noticia es demasiado gruesa de digerir. Tragedia. Sí,  la que estamos viviendo millones de venezolanos todos los días.

Nada más claro que un artículo de The Washington Post: Caracas de día atormenta y de noche aterroriza, publicado en estos primeros días de enero.

“Sucede todos los días, tan seguro como el sol se levanta sobre el barrio más grande de América Latina en Caracas - la muerte es una de las pocas cosas garantizadas que se pueden encontrar en Venezuela”, así comenzaron los periodistas Héctor Torres y Alejandro Cegarra un fotoreportaje sobre la situación del país para uno de los diarios más influyentes del mundo.

“La violencia ha crecido con fuerza en esta nación caribeña. La ONG (Observatorio Venezolano de Violencia) registró 28.479 asesinatos en 2016, una cifra solo superada por El Salvador. Esta estadística ha coronado a Venezuela como el segundo país más inseguro de América Latina”. Se lee en El País de España.

Y vamos para peor… “El estudio indica que, históricamente, los robos estuvieron motivados por la búsqueda de un -consumo suntuario- en Venezuela: unos zapatos de marca o un teléfono móvil. Pero la marcada crisis económica ha disparado la inseguridad. El empobrecimiento y la escasez de alimentos ha llevado a respuestas muy variadas en la sociedad, entre ellas el robo de alimentos o a personas para conseguir dinero y así poder comprar comida”, concluye el medio español.

En entrevista esta semana con el experto criminalista Fermín Mármol García, explicaba que no puede ser que arranquemos este año sin un plan de seguridad claro, siendo como es nuestro país uno de los más violentos del mundo. “Los niveles de delincuencia están desbordados. El crimen y la violencia en Venezuela están fuera de control”. Y afirmó: “El crimen necesita mano dura; si se quieren buenos resultados para la seguridad ciudadana de todos los venezolanos, no deben existir intocables”.

Si de verdad el gobierno tuviera intenciones serias de ponerle coto a esta desgraciada situación, pues, se rodearía de los que saben. Buscaría soluciones reales y dejaría tanta improvisación.

El punto es que pareciera ser esta una política de Estado. Uno no se explica cómo es posible que a estas alturas no se hayan instalado planes serios para combatir la inseguridad. Entre tanta cadena de radio y TV, que dicho sea de paso, al momento de escribir esta columna ya habían pasado cuatro y nada que se hablaba del asesinato de Arnaldo; por qué no se invierte el tiempo en combatir lo que de verdad hay que combatir, sin tanto enemigo externo, sin tanta mostradera de armas, sin tanta perorata. Yo en lo particular ya no quiero más patria. No. No quiero más patria. Yo lo que quiero es que me devuelvan el país que borraron. Yo exijo, como millones de venezolanos el respeto y la garantía a mi seguridad.  Exijo lo que por derecho me pertenece. Nos pertenece, el  RESPETO A LA VIDA, que en esta Venezuela de verdes, no vale nada.