Aquí no se habla mal

“Aquí no se habla mal de Chávez”. La frase se debe leer en los escritorios de empleados públicos y en las casas que entrega el Gobierno, propuso el diputado oficialista  Diosdado Cabello. “Si usted trabaja en un ministerio y tiene un huequito de oficina, usted coloca un cartel... Si usted es taxista, de esos que entregó la misión transporte, usted coloca (el cartel)”, dijo el funcionario.

Ahora, ¿por qué prohibir de esta manera?, ¿por qué incluso amenazar con denunciar al que lo haga?, si la cosa no sucediera no habría que prohibirla ¿no?, es decir,  que la gente sí habla mal de lo que ha sido este legado de Socialismo del Siglo XXI.

Si una cosa hay que prohibirla es porque está pasando. Y me temo que a medida que se agudiza la crisis en el país, el delirio se va acabando y esta historia emocional terminando. Como diríamos en términos populares “Amor con hambre no dura”, y eso es lo que estamos presenciando.

Pero no se trata solo de esta campaña que ha reseñado el hemisferio completo, se trata de cómo prohibir a toda costa que cualquier cosa que intente desafiar el endiosamiento debe salir por completo. Cero diferencias, cero disentimiento.

Se lee en la prensa internacional. El chavismo censura el estreno de El comandante. El titular es de La Nación en Argentina. “El comandante debutó en televisión con una controversia parecida a la que arrastró Hugo Chávez durante toda su vida. En su estreno en Colombia, la serie de 60 capítulos escrita por el pensador venezolano Moisés Naím y producida por Sony no consiguió atraer anoche la atención masiva de la audiencia. Pero en Venezuela le fue mucho peor: fue censurada”. Y sigue el artículo: "Estamos ante una censura previa deliberada del gobierno para que los venezolanos no puedan ver la serie. Quieren tener el monopolio de la historiografía de Chávez", denunció Carlos Correa, director ejecutivo de Espacio Público, ONG que compartió un enlace a través de sus redes sociales para presenciar el polémico capítulo. A mitad de la tarde, 7000 venezolanos ya lo habían visto a través de ese atajo”.

La prohibición no hizo sino exacerbar los ánimos de los venezolanos. Y es que a lo largo de los años he aprendido en este país que sin temor a equivocarme, basta que te digan esto  no se toca para que tú quieras hacerlo. Así somos, siempre ha sido así. Al venezolano no le gustan las imposiciones,  hemos crecido en Libertad.

Pero hay más acerca de este tema  en Venezuela. En ABC de España: Vuelve la censura a Venezuela: un juez prohíbe una película contra un «héroe chavista». “Fueron cuatro medidas agresivas contra la película”, cuenta a ABC el cineasta Ignacio Castillo. “No tiene ningún trasfondo político a pesar de que el boxeador era un ídolo chavista y llevaba un tatuaje de la cara de Chávez en su pecho”.  Si alguien había olvidado los elogios de Chávez para con el “El Inca”, pues con esta prohibición,  vuelve al tapete la historia del boxeador Edwin Valero.

El punto es, que la censura NO ANULA  LOS HECHOS. La censura solo los bloquea temporalmente, pero historia es historia. Y LA HISTORIA NO SE BORRA, menos en un pueblo que no acepta coacciones, al menos no en lo profundo de su formación, Venezuela es un país  que no entiende sino de libertad. La que tuvo. La que tendrá.