Diciembre favoreció y afectó el futuro de los criollos

En diciembre ocurrieron dos de los cambios más importantes en el receso de temporada de las Grandes Ligas: Giancarlo Stanton pasó de los Marlins de Miami a los Yanquis de Nueva York, y Evan Longoria dejó su leyenda en los Rays de Tampa Bay para irse a los Gigantes de San Francisco. Esas transacciones han favorecido y afectado el futuro de dos venezolanos que tendrán los reflectores sobre sus cabezas en 2018: Gleyber Torres y Pablo Sandoval.

La llegada de Stanton forzó a los mulos a enviar al camarero Starlin Castro a los peces, lo que dejó una vacante en la segunda base neoyorquina. Torres, la mayor promesa de las granjas de la organización y quien ya está recuperado de la operación Tommy John en el brazo izquierdo, será uno de los candidatos para hacerse con la posición durante de los Spring Trainning.

Las cosas no son tan positivas para el Panda, por lo menos no en su posición natural. Longoria es un antesalista con carácter de estrella. En diez campañas en Tampa Bay ganó tres Guantes de Oro, uno de ellos este año. Además, su promedio de carreras impulsadas por cada zafra es de 101. San Francisco todavía no ha hecho públicos sus planes con Sandoval, a quien firmaron el año pasado con un contrato de ligas menores.