• Caracas (Venezuela)

Alonso Núñez

Al instante

Arte y Cocina (VI)

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Podría pensarse en el dibujo como la forma más elemental de expresión  plástica. Sin embargo, tomar un lápiz, dibujar en el papel una forma básica, como un círculo con líneas alrededor, y decir que ese es el sol, nos lleva a una de las discusiones más complicadas dadas en la teoría del arte, como lo es el tema de la realidad y la representación, asunto que escapa a los alcances de este breve artículo. Sólo podría decir que el panorama se complica aún más cuando un artista toma la foto del dibujo hecho de otro artista pintando,  o de dibujos de pinturas famosas. Aquí se empiezan a perder las referencias y surgen nuevos sentidos e inquietudes acerca de las características de las imágenes en un mundo que está sobre saturado de ellas.

Este ha sido el camino del artista brasileño Vic Muniz. Originalmente dibujante, se hizo escultor al comenzar a fabricar objetos que luego fotografiaba. Su interés se centró cada vez más en la fotografía de esos objetos, al punto de destruir muchos de ellos una vez capturados por su lente. Ha dibujado con materiales tan diferentes como alambres, hilos, diamantes, polvo, basura, tierra, desechos de metal, humo de aviones en pleno vuelo, soldaditos de plástico y, por supuesto, con alimentos. Su serie más conocida son los dibujos hechos con chocolate, para lo que prefirió el syrup comercial de la marca Bosco, la  misma que aparece durante la famosa escena de la ducha en la película “Psicosis” de Alfred Hitchcock.  Muniz eligió este material por la facilidad que ofrece para trazar,  a diferencia del de la marca Hersheys, que de acuerdo con lo que dice no es bueno para este fin. Su técnica se basa en la rapidez del virtuoso, pues una vez hecho el dibujo con chocolate éste se seca rápidamente y pierde su brillo o se derrite al estar expuesto a las luces del estudio fotográfico.

Algunas de las obras de esta serie de los años noventa son reproducciones de pinturas famosas de otros artistas, como La Última Cena, de Da Vinci; las famosas Marilyn Monroe o Elvis Presley, de Andy Warhol, y una pieza de 1997 que  llama muchísimo la atención por el juego de sentidos que plantea, como lo es  “Action Photo, after Hans Namuth”.  En esta copió una foto que hizo Hans Namuth al artista expresionista Jackson Pollock mientras con su característica expresividad corporal hacía la  famosa pintura “Autumn Rhytm”. Esta apropiación y traducción de la imagen fotográfica -foto de Muniz- de la imagen en chocolate -dibujo de Muniz- de otra imagen fotográfica -foto de Namuth-  de un artista, Pollock, haciendo una pintura expresionista -Autumm- es un ejemplo perfecto de la serialidad, apropiación y reproducción de las imágenes en el mundo actual.  Además del valor plástico y del virtuosismo demostrado en la técnica del dibujo mismo se agrega todo el peso intelectual de una especie de juego de espejos enfrentados en los que ya no sabemos cual es el original y cual la copia.

Este tipo de obras, que plantean la necesidad de segundas miradas, nos dan claves para discernir las diferencias entre lo que son imágenes corrientes, vulgares, cotidianas y algo que pudiéramos llamar “imagen artística” . Y además, una de las mejores cosas de ésta, en las humorísticas palabras de Vik Muniz, es que se la pudo comer una vez realizada.

@nunezalonso