• Caracas (Venezuela)

Alicia Freilich

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Alicia Freilich

Nuestro tiempo de canallas

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Es cuando una camarilla de enfermos mentales que aprendió a disfrutar su mal desde un episodio autobiográfico lo implementa resentido en el prójimo singular o colectivo al que considera culpable de aquel sufrimiento, disfraza su daño sadomasoquista de ideología con partido político y se apropia del Estado para:

Decidir quién y cuándo los exciudadanos ahora prisioneros, dentro y fuera de la cárcel física, sobreviven o desaparecen, parcial o totalmente, bajo sus órdenes y por encima de cualquier otra ley.

Determinar la manera como esa ficha obediente o rebelde se relaciona en cada celda: hogar, aula, cama, taller, oficina, negocio, calle, cuartel, región y país.
Controlar al momento el quehacer del espía estatal, en red o solo, para saber si falla porque es doble agente, desertor o ambos.
Precisar su destino en los plazos mediano y futuro. Si será eliminado de forma ejemplar, escondido bajo misterio, víctima fatal de un accidente o vigilado preso en rejas portátiles pasando así de socio a tonto útil o definitiva basura.

Contratar al mayor genio publicitario y su equipo, alumnos del hitlerista Goebbels, expertos en manipular percepciones públicas y privadas que captan a confiados creadores, académicos y grupos jóvenes, a fin de convertir la Guerra Fría en trampa caliente repleta de congresos mundiales y locales donde pregonan la paz mientras sus asesinos, sapos y ladrones invaden la privacidad de alcobas, ahora la del teléfono móvil, correo electrónico, fax, usando esa intimidad como prueba en foros revanchistas. El objetivo es demostrar que su repetido fracaso desde el poder es culpa única del imperialismo guerrero yanqui. El suyo, noble, pasivo y tolerante, se expande por décadas como angelical misión pacifista.

Si algún venezolano siente que todo esto le resulta muy familiar pero es simple coincidencia, se equivoca. Y lo demuestra una apasionante novela con argumento central de antigua data y su infaltable romance lúdico y libidinoso aquí renovado desde una trama urdida con habilidad, solvente escritura, disciplinada investigación histórica y psiquiátrica, incrustada en los más cuidados detalles sobre escenas y personajes que abarcan el siglo pasado y lo que va del actual.

El lector atrapado por esa intriga erótico-policial entre servicios de inteligencia del Este y el Oeste descubre al fin el origen remoto pero sorpresivo de lo que, nada romántico por cierto, sucedió en Asia, Europa, Estados Unidos y ahora en su país latinoamericano donde el canallesco malandraje político se implanta con fraude electoral como régimen tiránico legalizado por vía del castrocomunismo.

Su autor, Carlos Alberto Montaner, la titula Tiempo de canallas (Santillana Prisa Ediciones/ Random House, junio 2014) para reinventar con soltura esa perversa mentira continua que se nos impone como verdad única, por ahora.