• Caracas (Venezuela)

Alicia Freilich

Al instante

Contra el fascismo

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Es la doctrina de la Fuerza Armada chavista (FACH) en su cúpula patriotera fascista, mezcla de tradición criolla con elementos nazis y comunistas.

El socialismo del siglo XXI venezolano nació en el cuartel y la Constitución de 1999 le dio certificado de bautismo al permitir que los militares voten con la negación de activar política partidista en su sede. Disparate, contradicción y raíz misma del fascismo que hoy reprime a sangre y fuego el retorno democrático. Porque si un soldado puede votar en los comicios civiles, la ley misma lo habilita para ser militante emotivo sin carnet partidista, dentro y fuera del cuartel. En otros países esta facultad se da sin problemas porque el militarismo patriota que los engendró como repúblicas durante sus guerras de independencia en el siglo XIX ya se disolvió y el militar es ciudadano común sujeto en primera instancia al civilismo legalizado de sus cartas magnas.

En Venezuela esta condición de supremo poder armado se mantuvo con las presidencias de veteranos bolivarianos como Páez, su descendencia elitesca de terratenientes, el bandolerismo guerrillero de varias etiquetas, las dictaduras gomera y perezjimenista que dominaron el poder popular con el solo intervalo de cuarenta años democráticos siempre amenazados por la subversión.

La anterior prohibición constitucional del voto militar, sana por preventiva, fijaba derechos y deberes de las Fuerzas Armadas en sus cuatro componentes para precisar su primer papel: defender la soberanía nacional. Así puso límites a la fija ambición del poder total que marca el devenir del país desde su liberación política del imperio español. Ese concepto básico de lucha entre barbarie y civilización está presente en toda la narrativa de Rómulo Gallegos, la poética de Andrés Eloy Blanco y fundamentó la estrategia del estadista Rómulo Betancourt en sus escritos y su actuación como líder forjador de la democrática república liberal venezolana.

El fascismo, como aquel alemán Partido Nacional Socialista nazi, por varios años in-civilizó a la población mucho antes de uniformarla con esvásticas allá y el PSUV acá con franelas rojas. Los multirresentidos Hitler, Stalin, Mussolini, Mao, Fidel Castro y Hugo Chávez Frías, delirantes, magos en trampas para engañar incluso a sabios de renombre mundial, se erigieron como salvadores de la nación al convencerlos de que la pérdida alemana en la Primera Guerra Mundial y la decadencia del republicanismo librepensador en el mundo, eran exclusiva culpa del civilismo, por eso disolvieron parlamentos y demás instituciones en nombre del pueblo.

Imposible resumir aquí los inicios de esa larga tragedia que volvió ruina y cementerio a la muy civilizada Europa, a la Cuba de los poetas Heredia y Martí, la libre Venezuela en ascenso. Urge al menos actualizar ciertos datos para llegar al trasfondo de la militarización desvergonzada bajo el generalato chavista, un genocidio a cámara lenta sin pena ni gloria.

Nazismo y comunismo idiotizaron primero las mentes desde consignas mentirosas repetidas noche y día para destruir su natural reacción defensiva. Lo hace hoy el llamado alto gobierno cívico-militar venezolano para convertir a la masa sufridora y agotada en obedientes ovejas de su burocracia criminal, antes con petrodólares de billetes en mano, ahora con armas bélicas y bolsitas de pan duro. Mientras, con el petróleo blanco del narcolavado y la farsa del control cambiario, se reservan lo suyo en comisiones multimillonarias adquiriendo chatarra bélica rusa y modernos pertrechos antimotín chinos. Sin escrúpulos exhiben su silente chantaje obvio: “Te ordeno, mi fusil al hombro, que seas miedoso, obedezcas y me salves del infierno que me espera y si no eres mi cómplice serás mi víctima o junto conmigo pagarás tu traición cuando el imperio enemigo nos invada”. Es el mensaje-modelo del Fuhrer, el Padrecito, el Duce y los chulos comandantes caribeños, cada uno con su maquinaria de empleados sumisos llamada “banalidad del mal” por la filósofa Hannah Arendt en su obra Orígenes del totalitarismo.

Si esperando el posible regreso del dólar-cien, las FACH aceptan el referéndum que por votación  ya los expulsó en el comicio parlamentario y las firmas solicitantes del revocatorio formal, no hay una mínima garantía de que sus CNE, TSJ y en especial las FACH entreguen el poder, como ya ocurrió.

Mientras, sus esclavos, mentalizados para ser derecha nacionalista fascionazi con  nombre de izquierda revolucionaria, estos colectivos armados y por armar, llamados milicias, colectivos, guardias del pueblo y juntas comunales, destruyen a la ciudadanía civilista hasta convertirla en pueblo resignado, este que en vez de hacer colas humillantes y marchas heridas puede aplicar su 350 constitucional, desacatar, desobedecer, paralizar al país en forma global, a manos limpias elevadas, en protesta general, pacífica y sedentaria sin retorno. Es la salida de una mayoritaria voluntad popular que quiere auténtica justicia primero y luego todo lo demás. Se busca líder capaz, resistente, confiable, generoso y valiente para conducirla antes de las vacaciones universitarias y liceístas, vanguardia del cambio, porque el hambre apremia lista para estallar, explosión muy deseada por el fascismo para justificar su autogolpe criminal.

Es que no hace falta imponer estrellas amarillas en la ropa, construir campos de concentración y crematorios, forjar gulags de trabajos forzados ni matones invasores a lo Rusia, China y Cuba para ejercer  el fascismo tropical. En Venezuela ya se instaló, con alma negra vestida de uniforme rojiverde.