• Caracas (Venezuela)

Alicia Freilich

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Tramparencia

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Es el famoso lapsus-linguae emitido en 2006 por un funcionario militar, inspector en la reconstrucción del viaducto que por falta de previsión y mantenimiento colapsó en la autopista Caracas-La Guaira.

Esa jugada del inconsciente define la falta de claridad, el truco repetido como verdad contra toda evidencia, que define al oscuro régimen chavista, a sus jefes de Castrocuba y al Podemos español beneficiados con el genocidio gradual venezolano ejercido al estilo fascionazi caribeño.

Con frase muy soez, Hugo Chávez aceptó los resultados del referéndum que en 2007 rechazó la reforma constitucional y de hecho la hizo día a día trampeando leyes vigentes. Dictó sus “exprópiese” en ciudades, pueblos y campos, de facto un robo oficializado pues nunca entregó a sus propietarios ni un céntimo por sus bienes productivos que arrebató en nombre de los pobres. Medio millón de hectáreas hoy son nido de cuervos. En olvidado símbolo de dignidad queda la tumba de Franklin Brito, mediano, valiente y solitario productor agrícola, víctima del despojo, fallecido el año 10 en rebelde huelga de hambre. Pero somos demócratas, hay que votar de nuevo para diplomar a la estatal delincuencia organizada.

En las elecciones presidenciales de abril 13 el CNE con su habitual tramparencia tardó varias horas en acomodar los resultados para cometer fraude a la vista pero a los votantes bien seguros de su triunfo garantizado por la dirigencia opositora se les ordenó resignarse y sin falta votar en el próximo  comicio.

Diciembre 6, del 15 a las 10 pm y por televisión el uniformado poder supremo asegura: Venezolanos, calma. La fuerza armada apadrina sus votos y les garantiza los resultados de la voluntad popular para una Asamblea nueva  porque aquí no hay golpistas ni traidores a la patria.

Enero del 16 hasta hoy: el país civil padece la truculencia de esa declaración por demás innecesaria y no solicitada. A diario el Parlamento es desautorizado por poderes ilegítimos con aval  militar. Ahora se lucha en Trampolandia por el derecho constitucional de votar un referéndum revocatorio a fin de cambiar al régimen. Los fracasados adelantan su negativa, no les conviene habilitarlo para este año pero Raúl ordena a Nicolás que  e den largas y si es necesario realizarlo pues al final y como siempre habrá el resultado de costumbre diseñado por sus expertos en tramparencia electoral durante 57 años.

Dios proveerá dice el soberano súbdito del imperio castrista en traje de campaña verde oliva. Para muestra de su heroico patriotismo basta y sobra un botón: el náufrago rescatado hace días con sus botellas de alcohol a la mano, gobernador de un estado litoral en lujosa lancha expropiada, ícono de una fuerza desalmada y legalizada con tramparencia electoral.

La represión bestial y su voto prostituido son pilares del negro militarismo populista. Mientras el pueblo sucumbe al hambre y enfermedades, la oposición formal se resiste a dirigir la salida del desacato, la desobediencia, que por legal, eficaz, correcta, mantiene presos y exiliados a genuinos líderes demócratas. Dicen: aunque tramparente el voto es sagrado.

Colorín colorao este cuento no ha terminado. Si esta opinión es visceral y equivocada, que así sea, entonces con toda humildad y alegría, valdrá solicitar públicamente el perdón de las disculpas.