• Caracas (Venezuela)

Alicia Freilich

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Este San Nicolás te cobra en votos

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¡Ay, si los sectores D, E y 2 millones de empleados públicos y los Ni-Ni pudieran escaparle a la maquinaria pesuvista de bandas delincuentes y responder al cambio!

Hambre. Por guerra, evento climático, males ligados a la desnutrición y al régimen político de turno, un padecer atroz que estalla en una masa brava descontrolada y-o produce siervos embrutecidos.

El noruego Knut Hamsun, premio Nobel en 1920, lo expresó con talento en su novela Hambre y fue un ardoroso simpatizante nazi. Porque es el arma predilecta del fascismo en todo tiempo. Monarquías, feudos, califatos, tiranías, colectivismos, la usan igual con el mazo y los Sukhoi. La gran Alemania en ruina física y moral, derrotada en la Primera Guerra Mundial, hambrienta engendró a su Adolfo Hitler. Es en el momento más duro cuando se erige al dios, rey, caudillo, líder salvador de la patria que distrae al agónico pobre y al empobrecido para estimular y luego aplacar su reacción furiosa, conducirla hacia la humillante dependencia, esa gratitud al todopoderoso que le da migas, mendrugos, gotas, promesas de paraíso, anulando por completo el deseo libertario y la capacidad crítica del individuo y la sociedad.

Venezuela es tierra de gracia y este fascio-populismo la regresó a su casi desierto del siglo XIX. Lo admitió un ministro de Educación: Mientras más ignorante sea mi pueblo menos chance hay de que se vuelva “escuálido”, lo que en su jerga chavista significa gente libre, educada y progresista.

El PSUV gerencia la hambruna física y mental desde el empobrecimiento que produjeron los “exprópiese” de Hugo Chávez y va parejo al enriquecimiento criminal de su parentela y pandilla. Había dólares. Del hambre brutal en colas, cartillas de racionamiento y captahuellas por menos divisas y en el bolsillo oficialista, con el fijo regalo a Cuba que transforma a la colectividad venezolana en víctima y accionista del contrabando y la mendicidad, de eso, se ocupa Nicolás Maduro desde joven adoctrinado en dogmas, ignorancia y demagogia por los militares chulos del castrocomunismo. Viaja sin tregua con un cortejo de cien o más parásitos, con o sin familia turistea a millón con caviar y gula.

El chavismo es hambreador por ADN y en su agonía le vende el país a China para que en octubre y noviembre sus circuitos electorales y mercados populares ofrezcan todo lo que ha faltado por años. Ya arribaron 60.000 toneladas de alimentos a los puertos bolichavistas. El dakazo les funcionó una vez porque se sabe que amor con hambre no dura.

Nada que ver con el bondadoso San Nicolás capitalista y regalón ni con el Niño Jesús. Este régimen malandro detesta verbalmente el dineral público que llama oligarca y burgués. Lo roba, lo disfruta y a ti quiere cobrarte las limosnas chinas el 6 de diciembre. Ya aprendiste a costa de la miseria repartida que es pan para hoy con hambre para mañana. Pero tú, por ahora, agarra y guarda por si La Habana le ordena la elección parlamentaria a su comisario y claro, si el capitán y su banda les obedecen.

Si esta vez pierdes el miedo y no les pagas con tu voto chantajeado, ayudas a que se marchen hacia su amada isla imperial, usas la reserva con paciencia mientras tu por ahora pobre país resucita a fuego lento pero seguro para inaugurar por fin tu demócrata y productor siglo XXI.