• Caracas (Venezuela)

Alicia Freilich

Al instante

Resistencia

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Abril 2002: cuando la matanza de opositores en Puente Llaguno y el inmediato  neogolpe militar castrochavista reinstauró la dictadura, ya era sexygenaria con  las limitaciones que eso implica, pero me revitalizó la convicción instintiva de que era el inicio de una etapa fasciocomunista y llamé a un querido amigo, ideólogo izquierdista, intelectual de probada honestidad en su biografía política, hoy víctima del feroz acoso oficial. Segurito leerá esta crónica y recordará.

Lo animé a que desde su reconocida capacidad de convocatoria diera voz de alarma y entonces salíamos a la calle todos los disidentes, sin diferencias de  partidismo, edad, condición social o educativa, nos quedábamos sobre el pavimento de alguna avenida principal de Caracas, armados de bolsas con alimento, agua, aparatos de radio y celulares, velas, bacinillas y paraguas, para no regresar a nuestros domicilios, hasta que se fueran los malandros que manipulan al militar del noble cuadro medio venezolano hasta convertirlo en criminales que asesinan a sus paisanos. Que era urgente una guarimba nacional activando sin balas ni votos el constitucional 350.

Me respondió con un regaño cariñoso: Eres preparada pero pendeja porque una acción como esa, que ya fracasó cuando el paro petrolero, provocaría una masacre sin precedentes. Le repliqué muy convencida que por historia el soldado venezolano puede ser ignorante y manipulable, pero en su naturaleza no está la fascista psicopatía criminal que le dispara a su gente desarmada. Consejo final de mi amigo: eres competente para analizar lo cultural pero infantilmente  naiv en tus fantasías políticas. Eso dijo. Me contuve, pues, bastante, hasta el fraude electoral de abril 2013.

Febrero 2015: seguro que hoy piensa distinto. Rezo a mi manera por su salud. Porque todos los estudios y pronósticos sobre las fechorías globales de este régimen, experto en forjar ruinas y trampas a la economía, sanidad, educación, seguridad, elecciones y etcéteras, apuntan a que solo puede sobrevivir en el poder mientras cuente con la dirigencia cupular del generalato y coronelato, su fuerza armada de médula  golpista, delictual y represiva.

Mi fantasía de pedagoga y comunicadora independiente sigue terca y sería insano contenerla. A pesar de los pesares narcomilitares chavistas que destruyen a la Venezuela decente, hay todavía mucho pueblo libertario pero represado en uniforme militar robokop, engañado, amenazado, entrenado a juro, mayormente humilde y afectuoso, capaz de convertirse en ciudadano productivo si abandona en las aceras trajes y armas colorados, le hace caso al Simón Bolívar de “¡Vacilar es perdernos!” para unirse al país legal y familiar que, en calles abiertas con ramos auténticamente verdes, los espera para el abrazo de bienvenida.

alifrei@hotmail.com